El primer experimento del etiquetado claro baja consumo de bebidas azucaradas en 25%

Por María Cristina Hall

El 11 de febrero se reportaron los resultados del etiquetado claro en Chile, cuyo éxito rotundo debería de inspirar a México a ponerse las pilas en la implementación de la nueva ley que indica que los alimentos chatarra deberán exhibir etiquetas claras para identificar qué productos son altos en sodio, azúcar, grasa y calorías. A diferencia de la práctica actual, deberá incluirse una etiqueta para cada uno de estos índices, en caso de rebasar la cantidad saludable.

En Chile, las políticas se implementaron desde 2016 y llevaron a una caída en el consumo de bebidas azucaradas importantísimo, del 25%, a tan solo 18 meses de la implementación del etiquetado claro, restricciones para la publicidad de alimentos poco sanos (por ejemplo, ya no puede aparecer el “Tigre Toño” en las cajas Zucaritas y no hay publicidad para chatarra entre las 6 a.m. y las 10 p.m.) y la prohibición de la chatarra en escuelas públicas. Mientras tanto, escaló el consumo de agua embotellada y bebidas dietéticas o sin azúcar agregada en un 5%. Sigue siendo muy temprano para saber qué efectos tendrá esta nueva tendencia en la obesidad, pero los cambios a nivel de consumo son clarísimos.

Es imperativo que estas políticas ya se implementen en nuestro país. México y Estados Unidos compiten por los primeros lugares en obesidad mundial: México ocupa el segundo lugar en obesidad adulta y el primero en obesidad infantil. En 2019, el presupuesto para el control de sobrepeso, obesidad y diabetes alcanzó 533,031,933 pesos. 

Uno de los efectos más notables y quizá poco esperados de la política ya implementada en Chile es que las grandes empresas alimenticias, como Nestlé y Coca Cola, por no querer deslustrar sus productos con las vergonzosas etiquetas, cambiaron sus recetas para bajar el contenido de sal y azúcar. De hecho, Nestlé ya sacrificó 3,000 toneladas de azúcar en Chile.

En México, por supuesto, hubo bastante resistencia de parte de Bimbo y FEMSA Coca Cola, cuyas ventas y reputaciones seguramente se verán afectadas con la implementación del llamativo etiquetado. Ojalá que, como en las empresas de Chile, también cambien sus recetas para que sean menos dañinas.

Otro punto interesante de los resultados de Chile es que la baja en el consumo de bebidas azucaradas afectó tanto a quienes cuentan con estudios universitarios como a quienes no, con poca diferencia—dato muy relevante para México, por su mucho mayor desigualdad socioeconómica.

En México, el Congreso pasó una ley similar a la de Chile desde octubre del 2019 y fue aprobado por el Senado y el Ejecutivo en enero de 2020, sin embargo, todavía no hay fecha para la implementación. Por lo pronto, se está trabajando en las normas que se desprenden de la ley de etiquetado de productos. López Obrador señaló que busca la participación de ciudadanos, asociaciones de defensa de consumidores, asociaciones en contra de productos no nutritivos que producen obesidad y, por supuesto, de empresarios.

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