Las relaciones rotas

Por Raquel Bialik

¿ Quién no ha tenido alguna vez una – o seguramente, más de una – relación rota? Toda relación genera algún tipo de vínculo en cualquier tipo de entorno en el que nos movamos, ya sea en el ámbito familiar, laboral, social, existencial.

Relaciones rotas intrafamiliares entre esposos – que pueden terminar en el divorcio – , entre hermanos, entre padres e hijos o entre miembros de la familia extensa…

En la esfera laboral, vínculos que se rompen por celos o políticas; por decisión propia o por despido, o por jubilación. Pudieron significar relaciones cotidianas, intensas, compartidas que por una u otra razón se interrumpen y tantas veces desaparecen.

O un cambio de domicilio dentro de la misma ciudad, o en otro país, haciendo que la circunstancia y la proximidad separen a las personas y, eventualmente, se trunquen las relaciones existentes.

Las relaciones rotas son el tema recurrente del Premio Alfaguara de Novela 2019, otorgado a Patricio Pron por su libro “Mañana tendremos otros nombres”.

Y la ciudad de Zagreb en Croacia abre en 2010 su Museo de las Relaciones Rotas, obra de dos artistas que lo crearon para documentar su ruptura y la de sus amigos. Es un museo único en el mundo original, instalado en un palacio barroco, que expone objetos personales de parejas separadas junto con un breve resumen. Muzej prekinutih veza dedicado a relaciones de amor fallidas de todo tipo. Los objetos presentados como fotografías y cartas, muñecas y peluches, un hacha – con la que el sujeto hizo añicos los muebles tras la ruptura – , zapatos, un cerdito de goma, pelo… Todos ellos, testimonios de una relación ya concluida. Quien lo ha visitado, sale no sólo satisfecho, sino con una necesidad de reflexionar acerca de su propia vida, de sus relaciones que se rompieron o que ha ido abandonando y sintiendo que los objetos “decían más” si se prescindía de los testimonios que los acompañaban.

Talleres que se imparten, como los de Mario Guerra para el desarrollo integral y superación personal, abarcan estos temas de cómo enfrentar las relaciones fallidas, dañinas y que implican cerrar un ciclo para empezar con la recuperación.

Las relaciones pueden terminar bien o mal, pero todas ven su fin. Simplemente la muerte nos lo recuerda. Nada es para siempre .

Terminamos con esta reflexión: el final de una relación, ya sea romántica o de cualquier otro tipo, como lo vimos, implica siempre un cambio de vida, por lo tanto, hay que estar preparados para ello.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

Puede gustarte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Noticias Populares