Urge inspeccionar servicios funerarios en México

Las casas funerarias están obligadas por la ley a cumplir con una normatividad, pero algunas que operan en la clandestinidad no lo hacen

Por Pedro Hernández Müller

Bajo el argumento de apoyar la economía familiar en los momentos difíciles, como se considera a la muerte, nació la figura de renta de ataúdes en varias partes de México. De acuerdo con algunos entrevistados por Ángel Metropolitano, en ocasiones las familias optan por rentar un ataúd, ya que el El reciclaje de ataúdes, si no se sigue la normatividad, representa un grave foco de infección familiar fallecido será cremado, de esta forma eliminan el costo por comprarlo, aunque también la funeraria está obligada a ofrecer un ataúd sencillo de bajo precio (madera), que se pueda incinerar junto con el cuerpo. 

La renta o reutilización de ataúdes puede ser considerada como una mala práctica o hasta un foco de infección, pero independientemente de lo que se piense sobre esta situación, lo cierto es que está debidamente reglamentada y avalada por la Ley. La Ley General de Salud establece que toda reutilización o donación de ataúdes o féretros provenientes de servicios de cremación o desintegración de cadáveres, se hará previo procedimiento de desinfección y aviso a la autoridad sanitaria competente. 

El establecimiento será responsable de la utilización de productos biodegradables para llevar a cabo dicho procedimiento, de manera que, los prestadores de servicios funerarios deben contar con recipientes biodegradables adecuados para impedir el derrame de líquidos o el esparcimiento de olores, mismos que colocarán dentro de los ataúdes, en los casos previstos por las autoridades sanitarias. 

Se precisa que la Secretaría de Salud es la encargada de emitir las disposiciones para prevenir cualquier riesgo sanitario por la reutilización y destino final de los féretros. En diciembre del 2019, las comisiones unidas de salud, de estudios legislativos y estudios legislativos, reformaron los artículos 314, fracción V; 348 Y 419; y adicionó los artículos 348 BIS, 348 BIS 1 Y 348 BIS 2 de la Ley General de Salud en materia de uso y rehuso de ataúdes.

La comisión dictaminadora hizo referencia al derecho a la protección de la salud que poseen todos los mexicanos, acorde con el párrafo cuarto del Artículo 4o de la Constitución Mexicana, al emitir leyes sobre salubridad en la República Mexicana, por lo que el ámbito de competencia de esta soberanía se encuentra previamente establecido y reconocido para tratar el tema de salud en México. 

Cifras oficiales en nuestro país señalan que al año se presentaron más de 650 mil fallecimientos, de los cuales se inhuman aproximadamente un 80% y el 20% son cremados, lo que representa más de 100 mil ataúdes que serán utilizados. Por lo anterior, es prioritario establecer el adecuado manejo y uso de ataúdes delineando atribuciones a la autoridad sanitaria para que los servicios funerarios del país atiendan está normatividad con la finalidad de impulsar medidas de prevención en materia de salud y sanidad.

Necesaria la modernización de las leyes a los servicios funerarios

El Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios (Comesef), reconoce que alrededor del 60 por ciento de los servicios funerarios trabajan en la informalidad y alrededor de una tercera parte, son irregulares, de ahí que se requiere la modernización de las leyes a los servicios funerarios, en lo que al uso de ataúdes se refiere. 

Los diputados coincidieron en otorgar a la Secretaría de Salud la facultad de emitir disposiciones que prevengan los riesgos sanitarios en materia de reutilización y destino final de los ataúdes, para que en caso de volver a ser utilizados, debe ser bajo un proceso de desinfección y sobre todo, aviso a la autoridad sanitaria competente. 

El artículo 348 Bis 1, señala específicamente que corresponde a la Secretaría de Salud emitir disposiciones que prevengan los riesgos sanitarios por la reutilización y destino final de los ataúdes y féretros. Puntualiza que toda reutilización o donación de ataúdes o féretros provenientes de servicios de cremación o desintegración de cadáveres, se hará previo procedimiento de desinfección y aviso a la autoridad sanitaria competente. 

El establecimiento será responsable de la utilización de productos biodegradables para llevar a cabo dicho procedimiento. Mientras que el artículo 348 Bis 2, contempla la facultad de las autoridades sanitarias locales para llevar a cabo verificaciones a los establecimientos para constatar el cumplimiento de lo previsto en el artículo anterior. Asimismo, deberán prever programas y mecanismos destinados a la destrucción o reutilización de ataúdes y féretros en condiciones ambientales responsables. 

Lo cierto es que mientras este mercado sigue moviéndose en la opacidad, cientos, o miles de familias deben enfrentarse a la renta de un ataúd, sin saber si efectivamente cumple con las especificaciones de desinfección necesarias, de manera que no les queda otra opción que confiar en los productos que le rentan. Por lo anterior, se hace un llamado a las autoridades sanitarias a realizar las inspecciones necesarias y contar con las directrices necesarias para evitar focos de infección en la renta de ataúdes.

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