Zona Maco 2020, un éxito entre los amantes del arte

Es la feria de arte más grande de América Latina, y pone a México en la mira de los amantes globales del arte

Durante cinco días, la feria de arte contemporáneo edición 2020 de Zona Maco abrió sus puertas al público en la Ciudad de México, donde 210 galerías y expositores nacionales y de 26 países se reunieron por primera vez y al mismo tiempo en cuatro ferias diferentes. Con la finalidad de captar a más visitantes, las cuatro ferias se montaron y organizaron en la misma fecha: Zona Maco Foto, Zona Maco Salón, Zona Maco Diseño y Zona Maco Arte Contemporáneo, donde miles de visitantes pudieron disfrutar de más opciones artísticas. 

Antes, la Zona Maco Foto y Zona Maco Salón se montaban en septiembre, pero ahora la fundadora del concepto – Zélika García–, decidió que las cuatro propuestas se presentaran de manera conjunta para Semana del Arte en Ciudad de México. Cabe señalar que esta es calificada la feria de arte más grande de América Latina, que pone a México en la mira de los amantes globales del arte, y estuvo montada en el Centro Citibanamex de la Ciudad de México.

El escándalo de Avelina Lésper

El sábado 8, se suscitó un escándalo en la Zona Maco que rápidamente se viralizó. En redes sociales, se reportó que la crítica de arte Avelina Lésper, en su visita a la Zona Maco, en donde fungió como guía para sus seguidores, había destruido una obra valuada en 20 mil dólares y presuntamente intentó huir del lugar. 

Más tarde, la misma crítica dio su versión de los hechos, y aseguró que ella no rompió la obra Nimble and Sinister Tricks (To be Preserved with Out Scandal and Corruption), de Gabriel Rico, y que tampoco se fue del stand de la Galería OMR, donde se mostraba esta pieza, que era un vidrio sosteniendo una piedra y un par de pelotas. 

“Es mentira que salí huyendo del lugar, porque el accidente sucedió cuando la obra implotó al intentar acercar una lata de refresco vacía a la obra. No traté de agredirla ni violentarla. 

Como una crítica, llevaba una lata vacía de refresco, traté de ponerla sobre una de las piedras, pero la obra explotó, se hizo pedazos, ni siquiera pude apoyarla, me quedé con la lata en la mano”. Tras la rotura de la pieza, Lésper contó que se le acercó el galerista, quien le dijo que tendría que repararla. 

Y ella respondió: “no hay problema, dame todos los objetos y dime las medidas. Nunca hablamos del precio y de que la tenía que pagar, jamás”

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