Feminicidio y el código penal

Por Isabel Mateos Méndez

En estos últimos días hemos escuchado como distintos personajes de la administración pública se debaten sobre el mantener el feminicidio en el Código Penal unitario que está promoviendo el gobierno. Si bien el debate puede volverse muy específico y complicarse con temas legales y políticos, creo que es importante que discutamos en términos simples por qué es importante el término de feminicidio y por qué debe de mantenerse en el (los) código(s) penal(es) mexicano(s).

El feminicidio se debe de entender como la expresión más alta de violencia contra las mujeres por razón de su género. Es decir, es un asesinato violento que se comete de manera consciente por el atacante, con intención de agredir a una persona por pertenecer al género femenino. No todo asesinato de alguna mujer es un feminicidio, pero todo feminicidio está intrínsecamente ligado al hecho que la víctima es mujer.

Parte de la crítica hacia el término es que es complicado de probar que una mujer fue asesinada por razón de su género. Me parece preocupante que queramos eliminar términos de nuestro código penal por la complejidad que representan para la investigación en vez de reconocer la necesidad de mejorar las instancias investigadoras y dar mejores capacitaciones.

El buscar la eliminación del término no sólo demuestra una comprensión pobre sobre el mismo, sino que también reafirma una violencia machista: el negar que los asesinatos violentos de mujeres sean investigados bajo una lupa de perspectiva de género, que permita entender y erradicar la violencia que arrasa este país.

En México, cada día mueren nueve mujeres a causa de feminicidio; estas cifras generalmente no incluyen los trans-feminicidios que son una problemática enorme en nuestra sociedad.

No obstante, si nueve es la cifra más austera de esta problemática, creo que debemos de ver el problema a la cara… En México nueve mujeres son asesinadas cada día por ser mujeres, nueve mujeres mueren de manera violenta a manos de un agresor que las odia por su género y eso no podemos dejar de nombrarlo.

Distintas teorías comunicativas establecen que las cosas no existen hasta que se nombran; por esto, si dejamos de nombrar el feminicidio como lo que es, dejamos de nombrar a las mujeres que murieron por su género en este país: Lesvy, Isabel, Marichuy y las otras más de 2 mil mujeres que fueron asesinadas en México.

Tenemos que dejar de hablar de las muertas de Juárez y las muertes del Estado de México, para hablar de las asesinadas de Juárez y las asesinadas del Estado de México.

En este país no mueren mujeres, nos matan y tenemos que seguir nombrándolo tal cual. 

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