La singularidad tecnológica

Por Jorge Pérez Naitoh

Muchos de nosotros recordamos la película de Terminator, la cual mostraba una profecía de un futuro que parecía muy lejano, cuando las máquinas (lideradas por Skynet) tomarían control de la humanidad. Esta idea no es nueva e incluso existe todo un concepto alrededor de ella. 

La singularidad tecnológica, como se le conoce, implica que una computadora o un robot podrán ser capaces de mejorarse infinitamente hasta poder diseñar y construir computadoras o robots mejores que él mismo. No hay un solo ser humano vivo hoy que pueda predecir cómo cambiará nuestra especie una vez que suceda esto. 

Es como si le hubiéramos pedido predecir a alguien de 30 años la existencia de herramientas como Google o que un asistente digital llamado Waze te diría la situación del tráfico en tiempo real. Un cambio de paradigma tan extremo no es nuevo en nuestra sociedad. Inventos como el automóvil, el transistor o el internet han cambiado fundamentalmente la manera en que funcionamos como sociedad. 

El cambio es a veces tan dramático que las generaciones previas tienen mucha dificultad para adaptarse a la manera de pensamiento de las nuevas generaciones.

La singularidad es un tema que ha venido ganando fama por el crecimiento de las nuevas tecnologías relacionadas a la inteligencia artificial, ayudadas por el pensamiento de dos famosos futuristas: Vernor Vinge y Ray Kurzweil. Kurzweil, quizás el más famoso de los dos, se ha aventurado a predecir que la singularidad llegará en 2045 (a solo un cuarto de siglo de distancia). La materialización de la singularidad es en forma de una inteligencia artificial súper-humana, misma que dejaría nuestras mentes y cuerpos biológicos siglos atrás en desarrollo.

Algunos de los casos más recientes del progreso de la inteligencia artificial han sido en las últimas décadas, por ejemplo: en 1997, una computadora venció por primera vez a un humano en una tarea compleja, en aquella ocasión Deep Blue venció a Gary Kasparov en ajedrez. Kasparov ha colaborado desde entonces para redefinir el juego, tomando lo mejor de la inteligencia artificial y el intelecto humano. En un futuro optimista, ojalá ésta sea la colaboración que veamos en la interacción humano-computadora.

En un evento quizá más alejado, hay quienes piensan que la singularidad tecnológica será la consecuencia del día que podamos replicar la consciencia en una máquina. Este concepto se conoce como Whole Brain Emulation o Mind Upload y, es la hipotética capacidad de poder “descargar” una mente a una computadora, de manera que sea indistinguible de un cerebro biológico. Esta tecnología también es considerada clave en la preservación de nuestra especie, incluso sobre la criogenia.

¿Te gustaría que te clonaran en una computadora? 

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