Pánico por el coronavirus

Por Roberto de la Madrid

El mundo entró en pánico con el coronavirus de Wuhan (2019- nCoV). Y, los medios se llenaron con cifras de muertos, infectados, comparaciones con otras epidemias, tasas de contagio, cuarentenas millonarias en ciudades y un sin fin de reportes que estremecen y que exhiben cuán fuerte y frágil es la vida humana. 

Pero desde el principio, aquí en Detrás de la Razón, me llamaron la atención varios puntos que es importante mencionar: Uno: ¿por qué el malévolo coronavirus parece que estaba esperando el Año Nuevo lunar de China para mostrar su voracidad y predilección por los humanos, precisamente en un momento en que por ser año nuevo para esa región, casi 2 mil millones de personas se abrazan, se besan, se saludan y se mueven de aquí para allá, entre ciudades, provincias y países? 

Que coincidencia, ¿no? Dos: ¿Por qué el virus mostró su voracidad precisamente en un momento vital de la súper mega-guerra económica, jamás antes vista en la historia del mundo –por el nivel de cientos de miles de millones de dólares– entre Estados Unidos y China? 

Que coincidencia, ¿no? Justo a finales de diciembre de 2019, se conoce que el sector manufacturero de EE.UU. cayó a su nivel más bajo de la última década, al igual que las inversiones en el mismo sector en China se contrajeron. 

Tres: ¿Por qué el temible virus se expande como reguero de pólvora precisamente momentos después de que los sistemas financieros del mundo alertaran de una súper gran recesión de la economía mundial, peor que la de 2008? 

Cuatro: ¿Por qué el virus aparece en momentos en que el planeta sufre de la máxima tensión política y militar alertada y comparada como un jinete del Apocalipsis por el propio Secretario General de la ONU, Antonio Guterres? En momentos donde EEUU e Irán estaban a punto de entrar en una guerra sangrienta y arrastrar consigo a más países, debido a las provocaciones de las milicias pro-iraníes contra posiciones estadounidenses en Irak, y el asesinato del general iraní Qasem Soleimaní, ordenado por Trump. Hasta aquí, preguntemos. ¿Estos cuatro puntos son mera coincidencia con el virus? Para tratar de contestar esta pregunta, no hay que perder de vista jamás dos cosas:

La primera: En la anterior pandemia del 2009 que vivió China y sobre todo México, la gripe A (H1N1), el Consejo de Europa abrió una investigación por puntos sospechosos y para después acusar a los laboratorios de generar alarma innecesaria para recuperar la inversión de sus investigaciones. Solo citó al epidemiólogo Dr. Wolfgang Wodarg,  uno de los investigadores, quien acusó a la industria farmacéutica de organizar la psicosis porque “tenían grandes deseos de probar los nuevos productos que eran mucho más costosos que el desarrollo tradicional de vacunas”, publica el Daily Mail en 2010.

La segunda: Donald Rumsfeld, quien fuera secretario de Defensa de EEUU con Bush, ganó decenas de millones de dólares con sus acciones de “Gilead Sciences” por ahí de 2003, debido al temor mundial de que la gripe aviar H5N1 podría matar a 150 millones de personas en todo el mundo, publica The Guardian en 2006. 60 países pidieron miles de dosis de Tamiflu y las acciones de “Gilead Sciences” que estaba en bancarrota, se fueron al cielo. ¿Es coincidencia todo lo que gana cuando usted se enferma?

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