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Crónica de una época tecnológica olvidada

Michel Rosengaus

Recientemente, en unas vacaciones por Boston, Massachusetts, me comentaron sobre la existencia de un Museo Metropolitano de Obras Hidráulicas; dados mis antecedentes como Ingeniero Hidráulico, obviamente me interesé en visitarlo. Se trata de un bello edificio al borde de un gran depósito de agua potable denominado Chestnut Hill Pond que, por cierto, es como una presa artificial pero con la cortina rodeando los 360 grados alrededor del vaso. 

Se encuentra a una altura lo suficientemente alta, como para poder proveer agua potable a la zona metropolitana de Boston por gravedad. Por ahí de 1850 el agua potable colectada de varias fuentes tenía que ser bombeada para alcanzar dicho nivel y, como lo podrás imaginar, las bombas de aquella época eran de una tecnología distinta a las eléctricas a las que estamos acostumbrados ahora. Dichas bombas eran movidas por motores de vapor; originalmente ese vapor se generaba en calderas que usaban carbón como combustible, más tarde cambiaron a petróleo como combustible. 

Estos motores operaron, asombrosamente, hasta la década de 1970, momento en el que el crecimiento de la ciudad obligó a buscar fuentes más lejanas sobre zonas rurales hacia el oeste de la zona metropolitana, mismas que se encontraban topográficamente más altas, con lo cual el agua llegaba por un gran túnel de simple gravedad, siendo ya innecesaria la planta de bombeo.

Afortunadamente, para nosotros, no se desmanteló como muchas otras plantas de bombeo a vapor de Estados Unidos, sino que se conservó, evolucionando al actual museo. Éste consta, fundamentalmente, de tres sistemas de bombeo a vapor usados consecutivamente; el más antiguo, fabricado alrededor de 1887 y el más moderno fabricado aproximadamente en 1922 (hacia el final de la época de los motores a vapor). La capacidad de bombeo inicialmente instalada fue de 60 millones de litros por día.

No nos imaginemos pequeños motores a vapor como los de los primeros automóviles o medianos, como los de las antiguas locomotoras. Estos sistemas (con su componente de motor a vapor y su componente de bomba de agua) ocupan entre tres y cinco pisos de altura del edificio; es decir, son más afines a los motores de vapor de los grandes barcos transatlánticos de la época. Basta decir que se requieren significativas escaleras de caracol de varios pisos para que el personal operador pudiera alcanzar todas las piezas que requerían revisión y lubricación. 

Una de las cosas que más me impresionó fue que, contra lo que yo hubiera supuesto, la operación de estas bombas a vapor era bastante silenciosa pues operaban a relativamente bajas revoluciones por minuto (la más alta de 50 RPM), aunque según cuentan los técnicos su arranque y parado era bastante engorroso (y algo más ruidoso). 

Es impresionante ver volantes de inercia con diámetros de dos pisos de altura y tuberías de un par de metros de diámetro, hechos de hierro fundido (que no acero), atornillados con enormes pernos y tuercas que requieren las llaves (tipo español) más grandes y pesadas que he visto en mi vida (algunas no pueden ser cargadas por una sola persona). Es muy impresionante como los ingenieros de aquel entonces lograban crear mecanismos de control y sincronización sin componentes eléctricos o electrónicos. Varios de estos tipos de máquinas operaron hasta 75 años continuos. 

No hay nada que pueda decir que le haga justicia a la oportunidad de ver personalmente estas enormes maquinaria. Me imagino que verlas operar sería todavía más impresionante. A mi abuelo (aspirante a ingeniero e inventor) y a mi padre (un ingeniero mecánico-electricista) les hubiera encantado visitar este museo. Me los imagino hipnotizados, viendo y comentando sobre las enormes piezas y sus principios de operación, absolutamente maravillados de las proezas de los ingenieros de esta época ya olvidada de la tecnología. Para más información consulta https://waterworksmuseum. org/ o mejor aún: visítalo personalmente, a la primera oportunidad que tengas.

Espero tus comentarios amickros@mac.como a @ciclotrop. 

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