Frontera norte de México, la segunda más mortífera del mundo para menores migrantes

Por Mónica Romero

Si bien el 2019 fue designado como el “peor año para los niños migrantes” por organizaciones como Save the Children, quien detalló los riesgos que corrieron miles de menores indocumentados cuando transitaron por territorio mexicano. El 2020 arrancó con un panorama menos prometedor.

Debido a la cantidad de migrantes que perdieron la vida durante 2019 y a los que fueron secuestrados, la frontera norte de México es considerada ya por la Organización Internacional sobre las Migraciones (OIM) la segunda más mortal y peligrosa del mundo.

En el documento Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional sobre las Migraciones de la OIM, se informó que al menos 497 personas perdieron la vida en la frontera entre México y Estados Unidos durante el año pasado, cifra que supera a las 442 muertes de 2018 y que está muy por encima de los 306 casos registrados en 2014, año en que inició el conteo por parte de ese organismo internacional.

Estas cifras pusieron a la frontera norte de México como la segunda más peligrosa y mortífera del planeta, superada únicamente por la llamada ruta del Mediterráneo hacia Europa, lo que la convierte en la más mortal, superando a las zonas más peligrosas del África subsahariana, azotadas por conflictos de guerra, enfermedades y por la presencia de extremistas yihadistas. 

Por si esto fuera poco, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) alertó que en 2019 las autoridades mexicanas, con el apoyo de la Guardia Nacional, llevaron a cabo una persecución de niñas, niños y adolescentes migrantes. Se reveló que, hasta octubre pasado, tenían un promedio de 161 menores detenidos cada día por migración.

Así lo explicó en exclusiva a Ángel Metropolitano, Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).

“Un lamentable ejemplo fue usar a la Guardia Nacional para la persecución de la niñez migrante y sus familias, aumentaron las detenciones arbitrarias de menores, las deportaciones masivas y el fomento de actitudes xenófobas”, dijo.

Advirtió que en 2019 fueron detenidos 48 mil 753 menores migrantes; lo que representa un aumento del 22% en comparación con 2016, que era el año que tenía la mayor cifra de detenciones con 40 mil 114.

Juan Martín Pérez dijo que los riesgos para la niñez migrante se incrementaron con la entrada en vigor de los Protocolos de Protección Migrante (MPP, por sus siglas en inglés) implementados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con los que ahora todas las personas que buscan asilo en ese país deben permanecer en México mientras su solicitud recibe respuesta.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño define como niño a “todo ser humano menor de 18 años de edad”. Sin embargo, las definiciones y categorías utilizadas por los Gobiernos que recopilan información en los puntos de entrada fronterizos y durante los procesos de asilo varían, tal como varían los conceptos de “niñez” y “adultez” entre las diferentes culturas.

Las cifras hablan por si solas

La organización internacional Human Rights First informó que de noviembre de 2018 a noviembre de 2019 se lograron documentar al menos 138 casos de niños secuestrados o violentados mientras esperaban en México una respuesta para su proceso de asilo a los Estados Unidos.

El dato se agrava si se toma en cuenta que en los primeros diez meses del año pasado 16 mil niñas y niños migrantes fueron retornados a México por las autoridades estadunidenses, para esperar una resolución a su proceso migratorio.

De ese total, 4 mil 300 eran menores de cinco años y 481 no habían cumplido siquiera el primer año de vida.

Estas cifras fueron parte del argumento de Save The Children para declarar al 2019 “el peor año para los niños migrantes”.

“Estamos preocupados por la capacidad del Estado mexicano para atender las necesidades de niñas y niños que permanecen en ciudades fronterizas. Nuestro personal ha visto que tanto los albergues públicos como privados se encuentran saturados y no cuentan con el saneamiento ni baños adecuados; de igual manera, los alimentos que reciben niñas y niños no son lo suficientemente nutritivos y tampoco hay espacios escolares necesarios para que la niñez no vea interrumpida su educación. Bajo estas condiciones es más probable que padezcan constantemente enfermedades respiratorias o gastrointestinales, que vivan violencia o abuso sexual o no puedan superar episodios traumáticos derivado de su salida desde las comunidades de origen”, señaló el organismo.

Las niñas, niños y adolescentes migrantes y solicitantes de asilo llegan a México huyendo de la violencia, la pobreza y en búsqueda de un mejor presente y futuro, porque sus #DerechosHumanos no tienen fronteras.

Fuente: Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA)

México reconoce la deportación de menores migrantes

Nada más durante la primera mitad del 2019, México deportó a 21 mil 900 niñas, niños y adolescentes, en su mayoría centroamericanos, así lo informó la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación.

Detalló que 9 mil 112 tenían entre 12 y 17 años y 12 mil 788 entre los cero y los 11 años.

De este último bloque de niños menores de 11 años, 11 mil 88 iban acompañados; el resto, mil 700, eran niños que habían viajado solos a México. Antes de ser detenidos, los menores intentaban llegar a la frontera con Estados Unidos para pedir asilo.

Los números oficiales baten récords, según las organizaciones como REDIM no existe un dato mayor desde que el Instituto Nacional de Migración comenzó a contabilizar las detenciones y deportaciones de indocumentados en el 2002.

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