Roberto Rock, ejemplo del mal periodismo en México

Este columnista, desde su trinchera, se ha dedicado a denostar el periodismo y ha calumniado y difamado a múltiples personajes

Al hablar de ética periodística, de inmediato surge una referencia: Javier Darío Restrepo, un veterano del oficio nacido en Colombia, quien desde la Fundación Gabo, una institución sin ánimo de lucro creada por Gabriel García Márquez para promover la labor periodística en Latinoamérica, siempre se preocupó por formar buenos reporteros.

Fallecido el año pasado, el maestro dejó un legado de 30 libros que hablan sobre ética periodística, del cual rescatamos las siguientes frases, esenciales para el oficio: “El periodista no puede considerarse autorizado por razón alguna para atentar contra el derecho que toda persona tiene (incluidos funcionarios) al buen nombre y a la fama.

“La práctica de las relaciones públicas, tal como se da en nuestros países, resulta incompatible con el ejercicio del periodismo… (Este) es un periodismo dañino y de baja calidad el que se hace desde las trincheras de algún partido o candidato, sin conciencia profesional”.

Sin embargo, todo indica que en México algunos comunicadores no leyeron al maestro, pues su ética deja mucho que desear…


Y es que la lista de periodistas y comunicadores que recibían dinero del Gobierno, dada a conocer en mayo de 2019, confirma un secreto a voces: el presidente Enrique Peña Nieto fue el gran corruptor de la prensa, pues repartió cantidades inimaginables a diversos medios y periodistas para crearse una buena imagen.

Dicho listado enumeró a 36 comunicadores que recibieron en total 1,081 millones de pesos en el sexenio del presidente Peña Nieto, por concepto de publicidad y comunicación social, de 2013 a 2018. Sin embargo, esa cantidad es solamente el 1 por ciento de lo que pagó el gobierno de Peña Nieto en publicidad oficial en 2017, año en el que erogó 11 mil 240 millones de pesos para este rubro, cifra histórica nunca antes alcanzada. 

Dicho en otras palabras: gastó 449% por ciento más de lo asignado en comunicación social en su último año de gestión.

De acuerdo a cifras de la Secretaría de la Función Pública, la administración federal del priista gastó –de 2012 a 2018– 60 mil millones de pesos, equivalentes a casi 3 mil millones de
dólares. De ese tamaño fue el poder corruptor de Peña Nieto sobre la prensa mexicana.

La difusión de la lista de los 36 comunicadores que recibieron en total poco más de 1 mil millones de pesos, encendió las redes sociales, donde se hizo tendencia en horas el hashtag #HampaDelPeriodismo. Y gran parte de los comunicadores aludidos enviaron sendos comunicados y mensajes para defenderse. 

Sin embargo, la lista dada a conocer de los comunicadores estaba incompleta, pues faltaban personajes como Roberto Rock, Lourdes Mendoza, Alberto Barranco y Darío Celis, toda vez que es fama pública su proclividad a recibir dinero “debajo del agua”, sobre todo para denostar a empresarios o hacer campañas negras contra estos al mejor postor. 

Y es que su ligereza para “informar” sobre la industria privada, le ha hecho mucho daño a empresarios serios y trabajadores, pues se sabe que Rock, Mendoza, Barranco y Celis cobran millonadas a través de despachos que se dedican a crear estas campañas sucias.

Por ello, en corrillos de prensa y oficinas de Gobierno, es un secreto a voces que estos cuatro personajes también aparecerán próximamente en una lista de “comunicadores chayoteros”, pues, dicen las fuentes, “ese tipo de periodismo ya no tiene cabida en la 4-T”.

EL CASO DE ROBERTO ROCK

Roberto Rock Lechón es un periodista que laboró durante 34 años en un periódico de circulación nacional, donde ocupó diversos cargos. A su salida del diario fundó el portal La Silla Rota, desde donde escribe una columna política llamada Retrato Hereje.

Desde esa trinchera, Rock Lechón se ha dedicado a calumniar y difamar a empresarios y políticos, con datos falsos, inventados y erróneos, por lo que ha tenido demandas. 

Una de ellas fue la que le interpuso Héctor Serrano, el entonces titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi) de la Ciudad de México, quien en mayo de 2017 dio una entrevista a la revista El Big Data, donde acusó a Roberto Rock de ser un operador político en la CDMX.

Y es que a la víspera, el entonces servidor público afirmó que el columnista sacaba provecho desde su trinchera periodística y se valía de ella para su beneficio personal.

En una carta aclaratoria que Serrano mandó a El Universal, para quejarse por el contenido difamatorio de una columna de Rock Lechón, apuntó: “Lo que sí es importante precisar a usted, son las motivaciones de este personaje, que arropándose en un medio tan importante como el de ustedes y bajo la túnica del periodismo, desde hace algunos meses se ha dedicado a denostar a mi persona, utilizando incluso descalificativos”.

Detalló: “Al Sr. Roberto Rock, lo conocí en persona hace aproximadamente tres años y me reuní en repetidas ocasiones con él, lo que me permitió conocer a un personaje que más que el interés periodístico, lo mueve el obtener beneficios personales, por lo que decidí cerrar por completo mi comunicación con él; al grado de que aun coincidiendo en algún espacio me he reusado a responder a su saludo”. 

El entonces titular de la Semovi afirmó que Roberto Rock ya lo había difamado en otras ocasiones con la finalidad de perjudicar su imagen, e incluso, calificó de una venganza el actuar del columnista”.

Héctor Serrano detalló que el comunicador pasó de ser periodista a operador político, y que “había sido contratado por dos actores políticos para ‘hacer el trabajo sucio’ en contra del PRD y del Gobierno de la Ciudad de México”.

Pero Serrano no ha sido el único personaje que ha demandado a Rock, hay más…

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