Impresión en 3D: el nuevo aliado de la medicina y la veterinaria

Jorge Pérez Naitoh

El futuro está aquí. Durante los últimos años hemos escuchado del desarrollo de tecnologías que prometen ser disruptivas y generar bienestar para todos. Entre ellas está la inteligencia artificial, las criptomonedas y el blockchain, nanotecnología y nanomateriales y la que nos ocupa hoy: la impresión 3D. 

La manufactura aditiva, mejor conocida como impresión en tercera dimensión, es el proceso industrial de tomar una materia prima en forma de polvo, líquido o filamento sólido para depositar capa por capa en una plataforma hasta construir un objeto. 

Este método de manufactura tiene varias ventajas sobre las tecnologías de manufactura que la preceden, como la inyección de plásticos o la manufactura substractiva por CNC; entre las más importantes se cuentan la libertad de geometría de la pieza y poder ajustar las propiedades químicas, físicas y mecánicas. De esta forma, la libertad de diseño y manufactura que ofrece nos permite gravitar hacia un tema de gran interés en el ramo de salud: la medicina personalizada. 

Desde hace cinco años he sido parte de un equipo que ha desarrollado una impresora 3D de un biomaterial conocido como PEEK. El Polietereterketona (PEEK) es un polímero termoplástico semicristalino que tiene un bajo coeficiente de fricción, una alta resistencia al uso y al desgaste o abrasión, a la hidrólisis y al daño por exposición prolongada al agua; su densidad es de 1.21 g/cm3, su punto de fusión es de 343oC y está clasificado como un termoplástico. 

Otro de los puntos más destacados es que sus propiedades mecánicas son extremadamente parecidas al hueso cortical, que es el hueso que tenemos en lugares como la cara y el cráneo. 

Con el desarrollo de la impresora, junto con la ayuda de herramientas de imagenología médica y software, hemos podido desarrollar una metodología con la que podemos imprimir piezas de “hueso” a la medida. 

Los resultados son bastante prometedores como la imagen que muestro aquí. Esta perrita se llama Pecosa, y es una sobreviviente de cáncer, que tenía en un hueso de la cara. Los médicos veterinarios que la trataron tuvieron que extirparle una gran parte de su cara y estuvo así durante algunos meses. En un esfuerzo conjunto de personas de diversas disciplinas (ingeniería biomédica, ciencias de los materiales, impresión 3D y médicos veterinarios) diseñamos una pieza con la que pudimos regresar su cara a la forma que tenía, previo al tumor. 

Si te interesa conocer más sobre el tema me puedes contactar en twitter como @jorgenaitoh. 

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