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El ser humano y la espiritualidad interior

Mónica Schekaibán

El ser humano ha buscado la espiritualidad y respuestas continuamente, entre ellas: ¿Por qué nos sentimos mal? ¿De dónde venimos? ¿Por qué nuestras vidas no nos hacen felices? ¿Por qué somos cómo somos?

La espiritualidad interior va evolucionando junto con la evolución de la sociedad, ya que esta provoca nuevos problemas que deben ser solucionados con la espiritualidad interior.

¿Cómo debe ser la espiritualidad del ser humano?

La tecnología nos ha permitido tener más información de todo lo que deseamos aprender, hay una mayor inteligencia en todos los sentidos; aunque en Occidente estamos aún en temas básicos de inteligencia emocional, hay más interés que nunca antes sobre esta rama de aprendizaje, hay más igualdad entre hombres y mujeres.

La espiritualidad que logremos en nuestras vidas, tiene que ir a favor de nosotros y de los demás, nunca en contra, debe darnos una sensación de bienestar, de amor y de paz, debe de motivarnos a hacer mejores cada día, compartir lo que aprendemos de ella y vivir en plenitud.

El egoísmo y el ego nos nubla e interfiere con nuestro crecimiento espiritual, por eso, la espiritualidad del ser humano más poderosa llega cuando se es de capaz de controlar el ego, de sobreponerse a la presión social y vivir la vida que realmente se quiere vivir, evitando el juicio a uno mismo y a los demás, para comprender el sentido que tiene la vida y enfocarnos en seguir el camino espiritual de amor, alegría y tranquilidad, porque venimos a este mundo a ser felices.

5 consejos para ser espiritual:

  • Cuando vivimos una espiritualidad interna y con amor, los cambios llegan solos, no hay que buscarlos, el universo se encarga de acomodarnos en donde nos corresponde, por ley siempre es para mejorar y potencializar lo que ya somos.

  • La espiritualidad es práctica y sencilla, no hay que complicarla, hay que sentirla y vibrar con ella en todo lo que hagamos.

  • Todos los caminos espirituales conducen al mismo punto, solo se trata de confiar en el camino que tenemos delante de nosotros y avanzar hacia él, teniendo la certeza de que nos llevará al mejor lugar en el que podemos estar.

  • Lo importante no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede; sin importar que religión o profesión tengamos, es la actitud con la que vivimos nuestra vida la que nos llevará a tomar las mejores decisiones y caminos si lo hacemos siempre desde el amor.

  • Todas nuestras experiencias son aprendizajes que nos han llevado a ser como somos, a pensar como pensamos y a hacer lo que hacemos; ante esto, todo lo que decidamos hacer: hay que hacerlo con conciencia, con determinación y con el único objetivo de tener un crecimiento personal y espiritual.

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