EMA’S para aficionados

Michel Rosengaus

En esta columna, las siglas EMA harán referencia a “Estación Meteorológica Automática”. Hace aproximadamente un año, el 26 de diciembre 2018, en Meteo-lógico hablamos sobre equipos profesionales para los estudiosos de la meteorología. En esta ocasión quisiera platicar sobre equipos para aficionados a esta área, quienes se han vuelto más numerosos en la última década. Los equipos profesionales tienen precios que van desde los 20 mil a los 50 mil dólares, mientras que los equipos más nuevos para aficionados se encuentran en un rango de precio de los 300 a 3 mil dólares. 

Es importante destacar que no son juguetes, como su precio pudiera indicar, equipos de medición serios que no están orientados para los profesionales o servicios de meteorología de los países, sino para aficionados que gustan de la meteorología y de contar con mediciones propias, realizadas desde sus hogares u oficinas. Por supuesto, existen diferencias claras entre los equipos profesionales y los de aficionados, pero sorpresivamente no son tan grandes en cuanto a su rango y precisión de medición, sino más bien en su durabilidad y su supervivencia bajo condiciones meteorológicas extremas. También es frecuente que los equipos para aficionados no cumplan estrictamente con todas las características recomendadas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), pero no por ello sus mediciones dejan de ser útiles. Ojo, aquí no estamos hablando de aplicaciones móviles que reportan muchas de las variables meteorológicas en tiempo real, sino de verdaderos equipos de medición que se encuentran expuestos al medio ambiente. 

Estos reportes en teléfonos inteligentes son recibidos por ellos como datos de internet, es decir, provienen de equipos de medición reales externos al celular o, en algunos casos, son simples estimaciones de modelos de pronóstico meteorológico pero para el momento actual (es decir, frecuentemente no son mediciones). Para ser honestos, el límite exacto entre equipos para profesionales y para aficionados es cada vez más borroso. Compañías que nacieron para aficionados han aumentado la calidad de sus mejores equipos de medición, y empresas que surgieron para profesionales han utilizado su “saber cómo” para crear equipos de menor costo para ciertas aplicaciones que lo permiten. 

Una de las características comunes de estos equipos es que se integran en módulos compactos de varios sensores casi coubicados, lo que los hace muy convenientes, aunque impide que cada sensor esté a la altura sobre el nivel del suelo recomendada por la OMM. También resulta común que cuenten con una transmisión inalámbrica de corta distancia, de tal manera que el aficionado pueda colocar los instrumentos a la intemperie y observar las mediciones desde la comodidad del interior de su casa u oficina. En este sentido, muchos de los equipos cuentan con pantallas de despliegue, con arreglos predeterminados. 

Además, muchos cuentan con servidores en internet que reciben las mediciones por este medio y permiten observar sus datos en tiempo (casi) real o históricos desde cualquier otro sitio que el de la ubicación de la estación, lo cual es muy útil para todos los aficionados que no son dueños de la estación. Esta capacidad ha extendido mucho la utilidad de estas mediciones. En numerosos casos de condiciones extremas (huracanes, tormentas severas, ondas gélidas o de calor) las mediciones hechas por aficionados han permitido documentar mejor la realidad en el suelo que lo que hubieran permitido las puras mediciones de organismos oficiales. Sin embargo, esta es un arma de dos filos, pues muchas de las EMA’s de aficionado están colocadas en los lugares que resultan convenientes para sus dueños y no se encuentran correctamente expuestas a las condiciones ambientales, o sea que sus mediciones no son del todo verídicas. 

Aunque los usuarios externos de internet, difícilmente pueden juzgar si la ubicación de la EMA es correcta o cuáles podrían ser los sesgos en sus mediciones. Inclusive se ha creado una subcultura de estos aficionados que critica la ubicación y operación de las EMA’s de organismos oficiales (y honestamente en muchos casos tienen razón), creando la percepción de que las mediciones de sus EMA’s son “la neta del planeta”. 

La verdad, haríamos bien en crear una conexión más formal entre el Servicio Meteorológico Nacional y estos grupos de aficionados a la meteorología con EMA’s propias, para mejorar nuestra percepción de la realidad meteorológica, siempre considerando las características de medición, ubicación y operación de cada uno de los sensores del medio ambiente. Y, por supuesto, que tengan un feliz fin de año 2019 y un próspero 2020

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