El despertar escolar: ¿qué sucedió en el ITAM y por qué es importante?

Rosario Sarmiento

¿Qué sucede con nuestro sistema educativo? ¿Nuestros hijos reciben la atención que merecen en las aulas? ¿Por qué el estrés escolar ha ido en aumento en los últimos años? Éstos son tan solo un par de ejemplos de las interrogantes que han surgido luego de lo sucedido en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) el pasado viernes 13 de diciembre, cuando aproximadamente 600 alumnos se unieron en la Plaza Roja de las instalaciones para exigir la atención de las autoridades escolares, luego de que una de sus compañeras, de tan solo 20 años, presumiblemente se quitara la vida debido a la enorme presión escolar. Los alumnos, vestidos de negro y con girasoles en las manos, se sentaron en el piso de la plaza con las manos agarradas, alzando la voz ante la falta de apoyo psicológico por parte de la casa de estudios, la cual es reconocida por ser una de las más prestigiosas en México y, por ende, una de las más exigentes en cuestión de excelencia. 

No es raro ver cómo miles de estudiantes se quejan abiertamente en las diferentes redes sociales acerca de las presiones escolares: mantener la beca, aprobar exámenes, entregar los proyectos a tiempo y encontrar el balance entre la vida estudiantil y la personal; no obstante, en este hecho en particular, el alumnado del ITAM denuncia que en sus instalaciones no cuentan con el apoyo psicológico necesario, lo cual se refleja en un aumento de ansiedad, estrés, depresión y, en ciertos casos, pensamientos suicidas. Por otro lado, los estudiantes exigen que se priorice la salud psicológica y emocional por encima de la entrega de buenos resultados que favorecen a la imagen de la institución. 

El caso de esta chica no es un hecho aislado, ni mucho menos algo que suceda exclusivamente en el ITAM. Representa una problemática a la que se afrontan miles de estudiantes en México, los cuales enfrentan, a través de nuestro actual sistema educativo, un terrible panorama lleno de obstáculos, incluyendo la presencia de un ambiente plagado de una incesante competencia donde se enseña a aplastar al otro o ser aplastado en el intento, falta de apoyo por parte de las autoridades escolares e inestabilidad emocional generada por altos niveles de estrés y ansiedad, entre otros. No solo eso, sino que además los alumnos mexicanos muchas veces son víctimas de abuso psicológico por parte de los maestros, los cuales exigen excelencia hasta el punto de fracturarlos por dentro. 

A pesar de que algunas de las demandas de los estudiantes son reales y fundamentadas, México necesita buena calidad en la educación, sin abuso, pero sí con trabajo y disciplina. No podemos bajar la exigencia en las universidades de donde saldrán jóvenes con las capacidades y habilidades para un México mejor. Sin dejar a un lado el tema de los acosos y abusos escolares. Formar hombres y mujeres altamente preparados cuya integridad sea una prioridad, México lo necesita.

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