La vida y muerte de una estrella

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Cuando volteamos a ver el cielo por la noche y vemos las estrellas, muchas veces no nos damos cuenta que muchos de los cuerpos celestes que estamos viendo ya no son estrellas. En solo nuestra galaxia, la Vía Láctea, existen algunos miles de millones de estrellas. ¿Alguna vez te has preguntado cómo es el nacimiento y muerte de una estrella?

Nebulosas

Las estrellas vienen de todos colores y sabores, pero su génesis es la misma sin importar el tamaño o color. Cualquier estrella inicia su “vida” en regiones del espacio abundantes en gas interestelar conocido como nubes moleculares. Estas nubes se caracterizan por ser regiones extremadamente frígidas, con temperaturas cercanas al cero absoluto (-273ºC); que por cierto es la temperatura más baja posible. A esta temperatura el comportamiento de las moléculas y átomos hace que el gas interestelar que se encuentra en la vecindad tienda a formar cúmulos de alta densidad gaseosa. Además, estas nubes, conocidas como nebulosas, pueden extenderse cientos de años luz en tamaño. Así como la mayoría de la vida marina nace en los arrecifes, las estrellas nacen en las nebulosas.

Proto-estrellas

La densidad en ciertas regiones de las nebulosas tiende a ser mucho mayor que en otras, y ayudadas de la fuerza de la gravedad, existen un umbral en donde la suma de la densidad de el gas más la gravedad forman una proto-estrella. La maduración de una proto-estrella a una estrella depende de la masa que la conforma. Entre más grande sea la masa, menos tarda en formarse porque la fuerza de gravedad que ejerce “jala” más masa para formarse más rápidamente. Nuestro Sol, que es una estrella relativamente pequeña, tardó alrededor de 100 millones de años en madurar.

Los primeros millones de años de las proto-estrellas se caracterizan por estar formados principalmente de átomos de hidrógeno. La diferencia principal entre una proto-estrella y una nube molecular es que la fuerza de gravedad ejercida sobre los átomos que se encuentran en el núcleo de ellas empiezan a fusionarse. El proceso de fusión nuclear, además de ser la caldera de todo la materia y átomos que existe, también determina el nivel de energía que emite la estrella. Es por eso que hay estrellas que parecen ser más blanquecinas, azules o rojizas. En el siglo pasado, Ejnar Hertzsprung y Henry Norris Russell caracterizaron éste fenómeno en el diagrama de Hertzsprung-Russell. Este diagrama relaciona sus luminosidades con las temperaturas dentro de ellas. Mayor temperatura significa una estrella más grande y mayor luminosidad.

La muerte de una estrella

Como cualquier otro objeto en el Universo, las estrellas también tienen un final. No existe ningún sistema que tenga energía infinita, y las “pilas” de una estrella son los átomos que puede fusionar, pero llega un punto donde ya no hay átomos para fusionar. La esperanza de vida de una estrella depende de su tamaño, y generalmente a mayor tamaño su vida es menos longeva. Nuestro Sol, una estrella pequeña, tiene una esperanza de vida de unos 10 millones de años, mientras que una estrella inmensa tiene una esperanza de vida de alrededor de un millón de años.

Enanas blancas, supernovas y estrellas de neutrones

Cuando se le acaba la energía a una estrella, su muerte puede llegar de tres maneras. Otra vez, el tamaño de la estrella determina su final. Una estrella pequeña se convertirá en una enana blanca, que es una región del espacio que todavía tiene una fuerza gravitatoria colosal pero ya no genera fusión nuclear. Una estrella mediana se convertirá en una estrella de neutrón, que es el “cadáver” más pequeño que existe en el Universo. El tamaño completo del núcleo de una estrella se comprime al espacio de solo algunos átomos, convirtiéndola en los objetos más densos del Universo.

Las estrellas más grandes del Universo se convierten en supernovas. Una supernova es una explosión masiva de energía, luz y los átomos más pesados de la tabla periódica. Una supernova también es el nacimiento de lo que conoces como un hoyo negro.

La próxima vez que voltees a ver el cielo recuerda que estás viendo el nacimiento, plenitud y muerte de millones de estrellas y que la luz que nos llega a nosotros es solo el remanente de lo que alguna vez fue.

 “No sólo son hermosas, las estrellas son como los árboles de un bosque, vivos y respirando. Y me están viendo…”, Haruki Murakami. 

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