Estados Unidos admitió a familias mexicanas que buscaban asilo

Por Reyna Luna Newcombe

Matamoros, Tamaulipas.- Decenas de familias mexicanas de los estados de Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Chiapas fueron aceptadas en los Estados Unidos tras declararse necesitados de asilo.

Las familias mexicanas llevaban dos meses viviendo en carpas a la orilla del Río Bravo, la frontera natural entre los dos países, situación que no debió darse por acuerdos firmados entre esas naciones.

Glady Caña dijo que los mexicanos debieron haber sido aceptados más rápido; es importante destacar que Caña es titular de la organización “Ayúdales a Triunfar”, en Matamoros, además de que ha estado por años pendiente de los migrantes que llegan a buscar asilo.

“Ya se había hecho un acuerdo con las autoridades norteamericanas para que la gente de México, que venía a pedir asilo, no iba a esperar tanto tiempo y así debe de ser, no tienen porque esperar, sin importar la situación geográfica que tengamos; el primer país que tiene que pedir asilo, si su asilo es sustentado como debe ser, es Estados Unidos”.

Entre el lunes y el martes, más de un centenar de mexicanos fueron admitidos en Brownsville, Texas, lo que despertó la ira de los centroamericanos, porque algunos tienen hasta medio año esperando una cita para tramitar el asilo.

“Parece injusto pero nosotros aquí vamos a esperar lo que tengamos que esperar hasta que el gobierno norteamericano nos admita”, dice Carlos Luna, un hondureño que tiene meses esperando junto a su hijo Jean Carlo.

De acuerdo con Glady Caña, las familias mexicanas que se autoexiliaron fueron acompañadas por personal del Instituto Mexicano de Migración hasta los límites fronterizos de ambos países. Los mexicanos se fueron solo con documentos y la ropa que tenían puesta, dejando atrás otros artículos personales.

Las autoridades migratorias destruyeron parte de las carpas que habían sido habitadas por las familias mexicanas, pero otras se ocuparon de inmediato por nacionales mexicanos que llegaron tan pronto como los originales dueños las abandonaron.

Se teme que ante la aceptación de las familias por parte del gobierno mexicano aumente el éxodo hacia los Estados Unidos, algo que, de acuerdo a Ocaña, sería muy negativo para la situación actual.

A un lado del puente internacional Matamoros-Brownsville, habitan miles de familias, especialmente centroamericanas, mismas que ya llevan meses esperando por una cita con un juez migratorio que les resuelva si aceptan o no su petición de asilo.

El gobierno federal, estatal o municipal no tiene los recursos suficientes para alimentarlo, por lo que la sociedad civil estadounidense y algunas asociaciones mexicanas se han dado a la tarea de apoyarlos.

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