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Javier Jiménez Espriú, con los días contados en la SCT

El secretario de Comunicaciones y Transportes no ha podido realizar el trabajo que le encomendó el Presidente; ven próxima su salida

Por David Casco

Hace exactamente un mes, Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, compareció ante las comisiones de Infraestructura y de Comunicaciones y Transportes de la Cámara de Diputados.

Y más que una comparecencia, donde debió entregar un informe detallado de sus actividades y acciones como titular de la SCT, aquello fue una serie de justificaciones ante los retrasos en obras clave de la 4-T.

Al ser increpado sobre los costos millonarios de cancelar las obras del aeropuerto de Texcoco, el secretario no dio pie con bola, y de plano se confundió al aportar datos y cifras a medias.

Desde que se dio a conocer su nombramiento–así como de todo el gabinete del entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador–, algunos columnistas políticos aseguraron que el de Jiménez Espriú no fue bien visto, pues su falta de experiencia en el sector público era evidente, toda vez que sus cargos en el gobierno habían sido efímeros y más bien era académico, además de que su edad –82 años– no le permitía realizar con cabalidad la extenuante tarea que tenía al frente.

El encuentro con los diputados fue por momentos ríspido, pues el secretario se molestó ante las preguntas sobre su desempeño deficiente en la SCT.

Y así se defendió: “soy un colaborador del Presidente, pero no soy un colaborador incondicional, no hago lo que me dicen, sino que hago con él lo que estoy convencido con él por el futuro de México. Podemos decir con la frente en alto y con absoluta seguridad y convicción que hemos hecho un bien a la nación con la cancelación de ese proyecto (el aeropuerto de Texcoco) que no iba a terminar nunca y era un pozo sin fondo”.

Esas palabras calaron entre los diputados opositores, y con datos duros le espetaron que estaba mintiendo. El secretario optó mejor por ya no responder… Lo dejaron sin argumentos.

Tras la citada comparecencia ante la Cámara de Diputados, el comentario fue generalizado: Javier Jiménez Espriú tiene los días contados al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pues el cargo le quedó grande, con los tres grandes proyectos del actual sexenio: el aeropuerto de Santa Lucía, a refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

INCOMPETENCIA PROBADA

Desde que se aplicó la encuesta ciudadana sobre si se haría o no la obra del Tren Maya –donde ganó el sí–, Javier Jiménez demostró una total incompetencia, pues en la entonces casa de campaña de López Obrador, cuando los reporteros le preguntaron por dicho proyecto, el futuro secretario no supo qué contestar.

En cambio, le pidió al vocero presidencial, Jesús Ramírez, que contestara las preguntas.

Siempre se mostró evasivo con la prensa. Y se limitaba a responder con monosílabos o con generalidades, demostrando el desconocimiento de cómo funciona y opera la secretaría que le encomendaron.

Diversos analistas afirman que su salida es inminente, pues ya se nota cansado y fastidiado. Además, comentan que Jiménez Espriú no podrá con la carga de trabajo que le esperaría, sobre todo en las tres obras emblemáticas citadas líneas arriba, y tener en óptimas condiciones las carreteras del país, que son un desastre heredado de las pasadas administraciones.

Aún más, el todavía secretario Jiménez Espriú, desmintió al presidente López Obrador, quien había dicho que la cancelación del aeropuerto de Texcoco se dio por la corrupción detectada, a lo que Javier aseguró que la anulación de dicha obra no fue motivada por la corrupción, y que ya se había liquidado todo a los inversionistas y contratistas.

Sin embargo, no fue así, pues diputados del PRD le comunicaron que hasta ese momento se tenía registrado un pasivo de 178 mil millones de pesos.

Por otro lado, se sabe que la disminución del presupuesto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, atorará los trabajos de edificación de obras relevantes planificadas para este sexenio en todo el país, como son la Línea 3 del Metro en Guadalajara, el proyecto de la Línea 4 y el Peribús, además de la conclusión del Tren México-Toluca, entre otros proyectos más.

Aún se recuerda que, en febrero, el diario Reforma dio a conocer que Javier Jiménez Espriú omitió anotar en su declaración de bienes la propiedad de un departamento en Houston, Texas. 

Según la investigación periodística, el secretario de Comunicaciones y Transportes es dueño desde 2016 de un condominio valuado en 6.6 millones de pesos –unos 345 mil dólares–, a media cuadra de la torre donde se encuentra el penthouse de la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, quien también había omitido declararlo.

Más de dos veces se publicó que había presentado su renuncia al cargo que le confió el presidente López Obrador, pero que no se la habían aceptado.

Pero ahora, todo indica que sí dejará su cargo, pues le quedó grande.

 

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