Impeachment

Por Daniel Estulin

Bueno, ya comenzó. Los demócratas iniciaron el proceso de destitución (impeachment), diciendo que Trump presionó al gobierno de Ucrania, y para sus propios fines políticos buscó una investigación contra el ex vicepresidente Joe Biden y su familia. Biden será uno de los candidatos presidenciales demócratas para 2020.

La primera consideración es que en toda la historia del impeachment nunca se ha promovido hasta hacerlo realidad. Los demócratas no son tontos, son muy conscientes de que no hay posibilidades serias de destituir a Donald Trump. Desde mi punto de vista, esto se hizo para convencer a la mayor cantidad posible de personas en los Estados Unidos de que Trump no es presidente legítimo.

Dado que esta idea sí es bastante popular, en algún momento podría ser el comienzo de una operación como la que se organizó contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Además, la tarea clave es forzar a Trump a su zona de confort y hacer cosas que permitirán que este punto de vista sea dominante y generalmente aceptado.

¿Qué pasaría después? En la Cámara de Representantes la mayoría son demócratas, lo que significa que los senadores demócratas interrogarán a los empleados de la Casa Blanca y a otras “personas de interés”. Sin embargo, en el Senado la situación es todo lo contrario, dado que los republicanos son mayoría, lo que significa que los senadores republicanos interrogarán a los testigos demócratas. Y la pregunta aquí es: ¿a quiénes y cómo los van a interrogar?

Por ejemplo, ¿qué diría Biden y su hijo Hunter, a quien le dieron un lucrativo puesto en el consejo de dirección de la empresa de gas natural de Ucrania, Burisma? Hijo, que por cierto, no está muy acostumbrado a un interrogatorio tan riguroso. Sin hablar de que muchos de los representantes de los financieros-demócratas tendrán una posición muy débil durante el interrogatorio público. Me pregunto: cuando los demócratas iniciaron el impeachment contra Trump… ¿lo pensaron o intentarán volver para atrás?

Viendo los acontecimientos de los últimos días, comienza un berrinche. Y el asunto no es solo de Biden y su hijo. Al final, los pueden “eliminar” de una manera o de otra, y pocos lo notarían porque no son personas clave dentro de la estructura del poder estadounidense. Lo más probable es que durante la investigación surja información de que los líderes del Partido Demócrata sabían y ocultaron todo sobre la corrupción flagrante en Ucrania y de los intentos de la campaña de Hillary Clinton (vía el gobierno de Ucrania) para impedir la elección de Trump.

Si esto es cierto, entonces la situación es catastrófica. El punto no es que el Partido Demócrata perderá las elecciones, sino que Trump después de su reelección pondrá patas arriba a todo el sistema administrativo estadounidense y comenzará la limpieza total del aparato gubernamental de los sistemas financieros liberales. Es un asunto de vida o muerte. Además, una situación similar comenzará en China y Rusia. En general, hay mucho que los banqueros liberales financistas deberían temer.

Y además, si tenemos que tomar en cuenta que muy probablemente durante el segundo mandato de Trump se eliminará el Sistema de Bretton Woods, esto significaría que nuestro mundo está comenzando a cambiar dramáticamente, y solo podemos alegrarnos.

Tengo la hipótesis de que toda la historia de la conversación con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, fue una provocación brillante de parte de Trump. Pronto lo descubriremos, pero mientras tanto hay que reconocer que desatar el escándalo de corrupción de Biden y su hijo, con las manos de los mismísimos demócratas, es una jugada maestra.

No sé cómo se comportará Zelensky (aunque sospecho que Trump todavía no ha enseñado todas sus cartas en cuanto a presión), pero estar involucrado en el intento de robo de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, por un lado, y del dinero del presupuesto estadounidense por el otro, es muy peligroso para cualquier persona. Lo que no habría que olvidar es que la vida de Zelensky no termina con el final de su presidencia (por ahora goza de inmunidad diplomática).

En general, los próximos meses van a ser muy difíciles para los demócratas y tengo sospechas de que esta historia continuará también en Rusia. Dado que todos los oligarcas rusos de los años noventa (después de la caída de la URSS) y todos los líderes liberales (incluidas las principales figuras financieras y bancarias del país) pertenecen al equipo Clinton-Biden.

Lo que es obvio: Trump está a punto de comenzar su contraataque y no hay duda de que todavía tiene muchas cartas fuertes bajo la manga. Por ahora estamos hablando solamente de los errores de los demócratas. Por ejemplo, nadie le obligó a Adam Schiff (presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes), ni a Nancy Pelosi (presidenta de la Cámara de Representantes), ni mucho menos a Biden de meterse en el asunto de la destitución del presidente del Estado. Pero cuando Trump comience a airar los testimonios de diferentes personajes, entonces podríamos hablar de verdaderos fuegos artificiales.

En general, el dibujo geopolítico del mundo en este momento se ve divertido y optimista para algunos, pero terrorífico para otros. La línea conservadora está ganando… ¡La primavera política comienza en el mundo!

Hay otro elemento que no hemos examinado aún. Trump, como un “macho alfa”, exige a sus contrincantes que rematen la faena que empezaron; si los demócratas recogen el guante del desafío, Trump les pateará el culo… y ellos mismos lo saben; si no aceptan el desafío, perderán la cara. En general, pueden ser un ejemplo de cuando un grupo está dispuesto a jugar hasta un determinado punto, pero no más allá, o bien podrían ser el grupo que está dispuesto a llevar el juego hasta el final.

Los demócratas que representan a los banqueros transnacionales (el proyecto global “Occidental”) llevan muchas décadas convencidos de que no hay nadie que les pueda hacer sombra. Por supuesto, hay que ser cauteloso, de lo contrario tus competidores te comerán el terreno (nadie canceló la competencia), pero ninguno de ellos ha librado guerras serias. Atrás quedaron los días del Watergate de Richard Nixon. Cuando se encuentran con la verdadera resistencia, y no solo férrea, sino también ideológicas y de principios, se desinflan.

Como dijo Don Corleone: ‘¿Tiene huevos?’ Sí, Trump los tiene. Y los demócratas, no.

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