El uso del celular afecta las relaciones humanas, habla menos, ahorra y convive más

El abuso de esta herramienta ha ido terminando, poco a poco, con la convivencia social y familiar, obstaculizando las relaciones humanas

Por Enrico Garibaldi/Pedro Hernández

Mucho se ha hablado de las familias disfuncionales y los problemas que esto atrae consigo; el devenir cotidiano en una metrópoli donde el uso de herramientas tecnológicas se ha hecho indispensable para tener un estatus social y ser bien visto en los grupos sociales, y un ejemplo es el uso del teléfono celular y sus diversas opciones de comunicación, que poco a poco han ido acabando con la convivencia familiar, y cada día la distancia más.

Quizás esto sea uno de los costos por contar con tecnología de avanzada y sobre todo estar a la par en una evolución progresista. El uso del teléfono móvil se ha convertido en un artículo básico, pero he aquí los obstáculos que esto conlleva: los costos, primeramente ya la gente ya no se conforma con la adquisición de cualquier aparato, esto provoca que se busque por todos los medios posibles comprar lo último en estos aparatos; segundo, las opciones que estos te dan –megas o datos ilimitados– para entrar en la red de internet, el uso de mensajería como el WhatsApp y otros, la capacidad de almacenamiento para envío de documentos, gráficos, textos, imágenes y vídeos, los planes que ofrecen las diversas compañías, o las recargas.

Lo anterior hace que las familias de las clases media y baja, opten por buscar las opciones más económicas que se adapten a sus ingresos, con la finalidad de estar comunicados entre sí, ocasionando gastos que afectan a la economía de los hogares, tomando en cuenta que son pocos los hogares que tienen tres o más entradas económicas.

Esto hace pensar en retomar la frase acuñada en Ángel Metropolitano: “Habla menos, ahorra y convive más”, que se traduce en volver a los principios, a lo básico de las familias de antaño, que pese a sus dilemas cotidianos y penurias se convivía más, sobre todo en las familias urbanas o atómicas como anteriormente se les conocía, integrados por tres o cuatro personas, donde en la cena, los días festivos o celebraciones íntimas, se mantenía contacto directo entre sus integrantes.

LOS COSTOS DE LA TECNOLOGÍA Y LA ERA CIBERNÉTICA

De acuerdo a sociólogos, psicólogos y comunicólogos, actualmente el proceso de comunicación y convivencia familiar y social tienen “un enemigo” que pareciera llegar para quedarse, debido a que cada vez se hace más fuerte: el teléfono celular.

Aunque para las empresas del ramo y sus millones de usuarios esto no sea más que una exageración o una alerta, no es así, pero son varias las formas en cómo su uso desmedido afecta nuestras relaciones. Para muestra, unos cuantos ejemplos que podrían estarte pasando sin darte cuenta:

Básicamente el concepto de renovarse o morir, estar desconectado es estar indefenso y desinformado, esto tiene solución gracias a diversos avances de la tecnología, hoy se tiene acceso a múltiples fuentes de información sobre lo que sucede en prácticamente todo el mundo, muchas veces en tiempo real.

Eso es verdad, y ayuda a tener la posibilidad de estar informados. Lamentablemente, muchos son quienes se conforman con leer titulares escandalosos que sólo buscan llamar nuestra atención. En el mejor de los casos, hay quienes dan clic y leen la nota completa.

No obstante, es tanto el menú de noticias del que disponemos, que rara vez investigamos sobre alguna en específico. Lo peor es que se cree que si nos desconectamos por un instante, vamos a estar desinformados de lo que pasa en el mundo. Este es un fenómeno que no se presentaba generaciones atrás, y el cual hoy en día afecta a millones en el mundo.

Asimismo, esto ha creado un nuevo síntoma social –la nomofobia–, vocablo que proviene del inglés “no-mobile-phone phobia”, es decir, fobia a la ausencia del teléfono móvil.

Cada vez más personas, al olvidar su celular en casa, perderlo o sufrir de robo, pueden llegar a sentirse desorientados, con una necesidad grande de pedirle ayuda a otras personas.

La dependencia del celular afecta la comunicación y convivencia familiar y social, siendo además causante de estrés.

ANTISOCIALES, GRACIAS A LAS REDES

Otra de las grandes ironías de la época actual, es que contar con las redes sociales, en muchos casos, nos ha vuelto menos sociales.

Estoy tomando en cuenta que si estamos “más cerca” con nuestro amigo de otro país y podemos platicar con un familiar en otro estado, hasta tener una “novia” en otro continente, pero en el otro extremo de la moneda, ignoramos a quienes están más cerca de nosotros.

El teléfono celular es un dispositivo que está a tu servicio, que las personas son sus dueños, no el aparato de las personas y sus relaciones.

Así como con el televisor, un libro o cualquier otro objeto, los especialistas recomiendan dejarlo a un lado para convivir con los demás; es necesario que las personas vuelvan nuevamente al contacto directo, la sensación del saludo con las manos, un abrazo afectivo o un beso y saber que eres escuchado y estimado, eso no lo va a dar nunca la tecnología.

Hay que quitarse “las cadenas de la modernidad y la tecnología”, el celular seguirá ahí más tarde, la vida y los momentos de la existencia que es lo que dirían las personas que ya no se encuentran con nosotros no vuelven nunca, quizás al final de nuestra existencia en este mundo es lo único que nos llevamos. 

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