El vínculo emocional de la familia y la independencia

Por Hans Joachim- Hepke

El vínculo emocional que conecta a los miembros de la familia, en ningún momento del año, es tan fuerte como en la época prenavideña. Este es el momento de celebraciones familiares especiales, ya que la Navidad es quizá la celebración familiar más importante del año, independientemente de si uno es creyente o no.

Existe un vínculo especial entre los miembros de la familia, lo que la convierte en un equipo fuerte. Pero, ¿cuál es este vínculo?… Según John Bowlby ese vínculo “se  entiende como algo afectivo y duradero, con individuos muy específicos, que no son fáciles de cambiar, por la cercanía, y a quienes buscamos en situaciones que nosotros mismos no podemos regular”.

El sistema de vínculo es un sistema de motivación innato, genéticamente anclado, que se activa de la madre y el padre al bebé después del nacimiento; y, cuya función es de supervivencia. Además, crea un vínculo emocional especial que no se puede describir de muchas maneras, pero se puede sentir aún más.

Es el sentimiento más profundo de ser amado, incluso si a menudo —y especialmente al inicio— se expresa en el ser. Es así que este vínculo especial obtiene su poder de las emociones mutuas que vivimos y experimentamos. Sin embargo, esto requiere que los adultos también muestren emociones y las hagan comprensibles para sus hijos.

Por supuesto, la vinculación emocional significa: ¡Necesito algo, te necesito, así que estoy bien! ¡Necesito tu atención, tu cariño, tu amor! Pero si la relación mutua en la familia se limita a esta declaración, o incluso se vuelve de una sola vía, entonces el amor y el cariño por el niño o por los padres pierde su significado emocional y se convierte en una indigencia.

Esto es cierto, más cuando los padres malinterpretan la relación con el niño y lo consideran como de su propiedad que pueden darse en casos extremos en los que ni siquiera tenga voluntad propia. En una familia sana, en un equipo fuerte, no hace falta decir que los adultos son personalidades maduras, porque los niños y los jóvenes pueden crecer y, con independencia convertirse en adultos maduros que aprendan a hacer sus vidas de manera independiente y responsable.

Es así que los niños y jóvenes deben aprender a responsabilizarse de su vida, sus relaciones interpersonales y del amor que se dan a sí mismos y a los demás.

Cuando existe el vínculo emocional en la familia: hay confianza mutua sin control. Quien puede soltar, quien puede dejar en libertad su forma, sin añadir una banda nueva y fuerte para siempre, para toda la vida.

Hasta la próxima con: “Deseos de Navidad – ¡Lo que los niños realmente necesitan!”

 Das emotionale Band der Familie und die Unabhängigkeit

Zu keiner Zeit des Jahres wird das emotionale Band, das die Mitglieder einer Familie miteinander verbindet, stärker spürbar als in der vorweihnachtlichen Zeit. Es ist die Zeit besonderer Familienfeste, so wie z.B. Weihnachten das vielleicht bedeutsamste Familienfest im Jahreskreis ist, unabhängig davon, ob man gläubig oder auch nichtgläubig ist. Unter den Familienmitgliedern besteht eine besondere Bindung, die eine Familie zu einem starken Team macht. Doch was ist diese Bindung, worin besteht sie? „Unter Bindung versteht man ganz allgemein ein lang andauerndes, affektives Band zu ganz bestimmten Personen, die nicht ohne weiteres austauschbar sind und deren Nähe wir suchen, vor allem in Situationen, die wir selbst nicht mehr regulieren können.“ (nach John Bowlby) Das Bindungssystem ist ein angeborenes und genetisch verankertes, motivationales System, das zwischen der Mutter (und auch dem Vater) und dem Säugling nach der Geburt aktiviert wird und eine überlebenssichernde Funktion hat. Es entsteht ein besonderes emotionales Band, das in vielerlei Hinsicht nicht beschrieben, aber umso mehr empfunden werden kann. Es ist das tiefe Empfinden geliebt zu werden, auch wenn es sich oft auch nur (und besonders zunächst) im Versorgt-sein äußert. Dieses besondere Band der Bindung erhält seine Kraft aus den gegenseitigen Emotionen, die wir erleben und leben. Das erfordert aber umso mehr, dass auch Erwachsene gegenüber ihren Kindern Emotionen zeigen und verständlich machen. Emotionale Bindung heißt natürlich vor allem auch: „Ich brauche etwas, ich brauche dich, damit es mir gut geht! Ich brauche deine Aufmerksamkeit, deine Zuwendung, deine Liebe. Doch wenn sich die gegenseitige Beziehung in der Familie nur ausschließlich auf diese Aussage beschränkt, oder sogar eingleisig wird, dann verliert die empfundene Liebe und Zuneigung zum Kind oder umgekehrt zu den Eltern ihre emotionale Bedeutung und wird zur reinen Bedürftigkeit. Dies geschieht vor allem dann, wenn Eltern ihre Beziehung zum Kind häufig falsch verstehen und das Kind als ihr Eigentum betrachten, das im Extremfall sogar keinen eigenen Willen haben darf. In einer gesunden Familie, in einem starken Team ist es selbstverständlich, dass Erwachsene reife Persönlichkeiten sind und umgekehrt Kinder, junge Menschen in emotionaler Unabhängigkeit zu reifen Erwachsenen heranwachsen dürfen und können, die lernen, ihr Leben unabhängig und selbstverantwortlich zu gestalten. Sie müssen lernen, selbstverantwortlich zu sein für ihr Leben, ihre zwischenmenschlichen Beziehungen und die Liebe, die sie sich und anderen Menschen schenken! Wenn das emotionale Band der Familie existiert, herrscht gegenseitiges Vertrauen ohne Kontrolle! Wer loslassen, wer freilassen kann, bildet ohne sein Zutun ein starkes neues Band für immer, für ein Leben lang!

Bis zum nächsten Mal und „Weihnachtswünsche – Was Kinder wirklich brauchen!“

 

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