Dios, ¿el motivo escondido?

Por Roberto de la Madrid 

Idlib, en Siria, es una ecuación que si no se resuelve podría incluso llevarnos a una conflagración militar en Oriente Medio entre todos los actores: Rusia, Turquía, Siria, EE.UU., la OTAN. No lo creo, pero el riesgo está. La ciudad está llena de rebeldes, el gobierno sirio quiere controlarla con ayuda de Rusia, pero no puede porque Turquía ahí tiene tropas y si las mata, se arma la grande. Revisando este punto súper candente, me encontré con un dato muy fuerte: según The Guardian, Rusia y Siria han realizado 1 mil 1500 ataques aéreos en las ya pocas zonas rebeldes, obvio que los rusos son los que corren con la mayoría de los gastos.

Y esto me lleva a una cuestión de la cual pocos hablan: ¿sabe cuántos miles de millones de dólares gasta Rusia para ayudar a Siria? O más aún, ¿por qué lo hace? ¿Por qué Siria es tan importante para Rusia, ya con años de gastos millonarios por la guerra? Es indiscutible que por la posición geoestratégica: petróleo, redes de oleoductos y gasoductos desde el Golfo Pérsico, una base militar y un paso de la Ruta de la Seda, que solidificaría su amistad con China.

Pero… ¿Eso fue lo que metió a Rusia a gastar tanto dinero cuando muchos se oponían en Moscú dada la situación económica rusa? ¿O hubo un factor que supera todo esto: la fe, como tinte de guerra religiosa? Lo pregunto por la siguiente lista de datos: Siria posee varios de los lugares santos más importantes para el cristianismo en el mundo, y sobre todo para el ortodoxo ruso. Palmira es casa de las primeras iglesias y monasterios. Malula es quizá la última ciudad donde se habla arameo, el lenguaje de Jesús. Después de su intervención militar, los rusos han estado reconstruyendo templos cristianos que destruyeron los terroristas del Estado Islámico.

Tanta es la admiración histórica de Rusia, que a San Petersburgo se le conoce como Palmira del Norte. Catalina la Grande, la gran emperatriz rusa, fue comparada incluso con Zenobia, la reina de Palmira, apunta el Washington Post. Ahí en Palmira, después de que se derrotara a los terroristas, Rusia envió una orquesta sinfónica para que frente a las majestuosas ruinas diera un concierto magistral, ¿una señal? Y para darle forma a todo esto, no hay que olvidar el poder y la influencia que ha tenido la Iglesia Ortodoxa de Rusia sobre el Kremlin, basta ver a Vladimir Putin persignándose y aceptando apoyos. El cristianismo es clave para conservar unida a Rusia.

¿Es probable que Rusia tenga también el objetivo —así como algunos países islámicos— de extender su religión, para tener más influencia y más poder, enviando un mensaje al mundo de que los rusos son los verdaderos guardianes del cristianismo? Si es así, prepárense, no ahora, sino a futuro, para más guerras santas.

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