Ambigüedad

Por Raquel Bialik

Ambiguo es un adjetivo que califica algo, un objeto, una información, una situación o a una persona, que no es del todo comprensible. Que se puede entender o interpretar de más de una manera. Algo que no es claro y que muchas veces depende del contexto. Se pueden presentar distintos tipos de ambigüedad. Por ejemplo, la lingüística, cuando una palabra u oración es susceptible de contener dos o más significados o interpretaciones, es conocida como polisemia.

Pero también se presenta en situaciones con una falta de definición y precisión, en las relaciones sociales y en las laborales. Cuando los roles no están bien determinados y se prestan a la confusión y, con ella, a problemas de identificación y buena comunicación. Sucede cuando se establecen límites que no son claros para ambas partes e igualmente, en cuanto a las expectativas. ” Yo pensaba que tú…. mientras que tú, en cambio…” y viene entonces un choque de intereses, de confusión y caos.

¿Y cuál es la diferencia entre ambigüedad y vaguedad? En ambas hay imprecisión, pero en la primera, existe más de un posible significado, varias acepciones posibles y factibles que se pueden entender de más de una manera, mientras que en la segunda, una expresión vaga es aquella cuyo significado simplemente no es claro.

¿Están ustedes familiarizados con el concepto de “la pérdida ambigua”?, término acuñado por Pauiline Boss (1996) quien señala duelos no terminados y que implican situaciones como la de familiares desaparecidos – actualmente en aumento en nuestro país, entre otros – , que nos permiten cerrar un círculo por la incertidumbre de no saber si la persona volverá o si ha muerto y se concluye con enterrarlo o cremarlo, llorarlo y recordarlo en la memoria. Pero esta brutal indefinición, ambigüedad, no lo permite. Lo mismo sucede con personas con demencias que no se sabe si están o, mentalmente, ya no…

Lo mismo con personas que han perdido el trabajo o que están jubilados sin un sostén y forma de vida que les permita seguirse sintiendo vivos y pertenecientes a un núcleo social; la imagen de la vejez en el espejo que no nos permite reconocernos y aceptarnos en el presente, además de sentirnos desplazados y transparentes.

¿Cómo, entonces, podemos corregir, o al menos, minimizar la ambigüedad en nuestras vidas expresándonos con precisión, sabiendo quién es y detener la confusión cuando aparezca?

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

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