Ubicación temprana de incendios forestales

Por Michel Rosengaus

Es cada vez más evidente que nuestras capacidades para atacar incendios forestales en forma oportuna, cuando todavía son incipientes, debe ser una de las medidas primordiales de adaptación al cambio climático global. La cantidad de recursos humanos y materiales que requerimos dedicar al ataque de incendios forestales ya bien desarrollados es prohibitivo, y los daños que estos están causando son evidentemente crecientes.

Pero este es un problema añejo para las autoridades forestales de muchos países, por ejemplo EUA y Canadá. En dichos países se crearon extensas redes de torres de observación en cimas de montañas inmersas en zonas densamente arboladas, típicamente atendidas por voluntarios durante la temporada crítica. Su trabajo era permanecer en el tope de la torre observando si avistaban columnas de humo, momento en el cual orientaban un pequeño telescopio o regleta hacia ellas y anotaban el ángulo de acimut al que se observaban, procediendo a notificar por radio de ello a una central. Cuando la central recibía notificaciones de dos o más torres de observación, procedía a trazar las líneas de avistamiento sobre un mapa (las coordenadas de las torres ya eran conocidas) y el lugar donde se cruzaban dos o más de estas líneas de avistamiento era el sitio donde se había producido un incendio forestal, quedando en posición de enviar especialistas para apagarlos (a veces hasta por vía aérea y paracaídas debido a lo inaccesible de las áreas). Muchas obras de literatura y de música fueron creadas por estos voluntarios en las interminables horas de espera para avistar las columnas de humo.

A partir de la década de los 60, empezaron a aparecer los satélites que observaban la superficie del suelo desde el espacio, aunque al principio tenían una muy deficiente resolución para realizar la tarea de identificación temprana de incendios forestales. Esto fue poco a poco mejorando hasta hacerlo posible. En la banda de infrarrojo térmico, que mide la temperatura de la superficie de la tierra cuando está libre de nubes, se crearon algoritmos que identificaban puntos de calor, es decir pixeles de la imagen satelital que mostraban una temperatura anómalamente alta con respecto a sus alrededores, como pixeles sospechosos de poder contener un incendio forestal.

En México, tanto el Servicio Meteorológico Nacional con los satélites geoestacionarios GOES y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad con los satélites cuasi-polares Aqua y Terra, han implementado este tipo de herramientas para la  identificación temprana de incendios forestales durante muchos años. Por supuesto, sobre todo con los satélites geoestacionarios con resoluciones subsatélite de 4km x 4km (hoy en día ya de 2km x 2km), un verdadero incendio forestal podría crecer a un tamaño considerable antes de que la temperatura promedio en el pixel permitiera identificarlo como tal. Los satélites Aqua y Terra (con su paquete de instrumentos MODIS), con mucha mejor resolución, tenían ventaja en ello, aunque su cobertura total bajo el satélite resultaba mucho menor que la de los satélites GOES.

En bosques alrededor de Atenas, Grecia, donde los incendios provocados resultaban frecuentes, se creó una muy extensa red de sensores de humo de bajo costo, que comunicaban entre sí las alertas hasta propagarse la notificación a oficinas centrales en Atenas, con la ventaja de que el número de sensores que ya detectaban humo resultaba en un índice de confiabilidad de que no se trataba simplemente de una falsa alarma. Hoy en día, la filosofía de las antiguas torres de observación se está implementando con cámaras de vídeo controlables remotamente, con la ventaja adicional de que en ocasiones, los operadores remotos pueden evaluar visualmente la severidad del incendio forestal y asignar al mismo los recursos adecuados.

Los drones (vehículos aéreos no tripulados) también se están utilizando en estas tareas, tanto en patrullajes rutinarios, como en exploración directa de zonas sospechosas de incendio forestal ya identificadas (inclusive como herramientas operativas de los bomberos forestales que así pueden obtener una vista aérea de la zona en forma local).

Todas estas herramientas, y otras que aún no imaginamos, permitirán atender incendios forestales oportunamente antes de que se conviertan en casos como los que hoy en día, a través de los noticieros, nos hacen conscientes de la severidad de este problema.

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