¿Cuál es el secreto para bajar de peso?

"Si no podemos cuidar nuestro cuerpo, ni la salud de nuestra familia, ni el aspecto de nuestras casas (cuántas fachadas sucias), mucho menos podremos cuidar, exigir o producir un gobierno que nos cuide la salud física, la salud económica y la salud social."

Por Roberto de la Madrid

En este momento vuelo sobre el Atlántico, regreso al peligroso pero alucinante Oriente Medio. Estuve de visita en mi México querido y esto es lo que observé cuando tengo la distancia y ausencia de 15 mil kilómetros. Me produce tristeza, -contesto tanto al famoso periodista Julio Astillero como a la legendaria Janet Arceo, y otros comunicadores más quienes me entrevistaron justo con esa curiosidad. Encuentro un México abandonado. Claro -responden algunos. Pero no me refiero a la política -replico. Encuentro a un país abandonado. No puedo creer que seamos una de las naciones con más gordos en el mundo. Según el estudio de los países de la OCDE, el año pasado EEUU y Mexico fueron los campeones de la obesidad.

No solo eso, también destacamos en ataques cardiacos debido a la obesidad, diabetes, hipertensión y muertes por estos padecimientos. Los mexicanos nos hemos abandonado; no importa la salud ni la alimentación, es más urgente el azúcar, y su dulce y súper rápida energía.

Independientemente de un estudio científico y biológico a profundidad de este fenómeno, y aparte de la culpa que pudiéramos echarle a los gobiernos por no cuidar del pueblo al no supervisar y restringir ingredientes o la producción de alimentos no nutritivos, es evidente que la decisión final y personal, depende de una mente apática, o peor aún, deprimida, triste o enferma. Es decir, nuestra evolución espiritual individual y colectiva va para atrás, en vez de darle prioridad a lo más importante que es la salud y el cuidado de nuestro cuerpo y el de nuestra familia, hacemos grandes esfuerzos para comprar la nueva pantalla de televisión, el nuevo celular que salió, el nuevo Xbox o cualquier otra cosa que nos alimente la necesidad de tener, abandonándonos a una imagen triste de descuido y sobrepeso.

Un amigo que vino de Irán sorprendido me cuestionó, ¿qué en México todos son gordos? Pero la reflexión aún es más fuerte, ya que esta conducta de descuido se extiende desde nuestro interior a todo lo que nos rodea. Si no podemos cuidar nuestro cuerpo, ni la salud de nuestra familia, ni el aspecto de nuestras casas (cuántas fachadas sucias), mucho menos podremos cuidar, exigir o producir un gobierno que nos cuide la salud física, la salud económica y la salud social. Si la gente se abandona a sí misma desde los ámbitos de la salud, no se ocupará tampoco de la real actividad política. El secreto es reconocer el maravilloso proceso que nos hace vivir, para entonces respetarlo.

Puede gustarte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Noticias Populares