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Armas del Gobierno de Estados Unidos

Por Daniel Estulin

La creencia popular en las sociedades capitalistas avanzadas es que aún existe un “sector de la sociedad civil” orgánico en el cual las instituciones (a escala planetaria) se unen para manifestar los intereses y la voluntad de los ciudadanos. La fábula cuenta que los límites de este sector son respetados por los actores de gobierno y el sector privado que salen de su espacio seguro y de las ONG sin fines de lucro para abogar por cosas como los derechos humanos, la libertad de expresión y un gobierno responsable. Esto, por supuesto, es una ilusión. Las grandes empresas, los gobiernos, las corporaciones y sus ONGs no se unen por el bien de la sociedad civil. El dominio de todos ellos está en manos de Apple, Google, Amazon y Microsoft, que tendrán un 90 % de la cuota de mercado con sus respectivas plataformas. No son empresas libres capitalistas, sino un elemento clave del complejo militar-industrial dirigidas por el estado profundo.

Google, por ejemplo, tiene una enorme influencia en Internet. Su motor de búsqueda maneja más de 2.000.000.000.000 de búsquedas cada año. En febrero 2016, Eric Schmidt, CEO de Google dijo que “su misión es usar la tecnología para hacer frente a todos los desafíos geopolíticos más difíciles – de conquistar el extremismo violento pasando por frustrar la censura online, y mitigar las amenazas asociadas con los ataques digitales.” Elemento de lucha – Jigsaw, una nueva creación siniestra de Google. Jigsaw usará su software de inteligencia artificial que se llama “Conversación” diseñado con el fin de bloquear lo que Google considera “declaraciones perjudiciales online.” Es decir, una nueva forma de lavado del cerebro.

Jigsaw de Google se asoció con Moonshot CVE, una compañía startup de Londres dedicada a “contrarrestadas campañas de mensajes” en respuesta al extremismo planetario online. La financiación de Moonshot, viene de la Fundación GeNNex.

¿Qué es la Fundación GeNNex? Una organización de vanguardia mundial, que aborda las causas profundas del gobierno estadounidense. Cuenta con el logotipo del Jigsaw de Google y también alberga programas con altos mandos del gobierno, como el ex secretario de Defensa en la época de 11-S, Donald Rumsfeld.

En la revista Asuntos Exteriores de CFR (Consejo de Relaciones Exteriores), Eric Schimdt elogia el potencial reformador de las tecnologías de Silicon Valley como un“instrumento de la política exterior de Estados Unidos”. Se aboga por las “coaliciones de los conectados” y utiliza metáforas militares. Apple, FB, Amazon, Google, Twitter creen que es su deber de proteger a los ciudadanos del mundo de malas influencias (léase rusas, chinas, iraníes o cualquiera que no está de acuerdo con el liberalismo voraz planetario). El objetivo de estas corporaciones militar-industriales (léase el estado profundo liberal-banquero financista) es la fertilización cruzada de influencia entre las élites y sus vasallos bajo la rúbrica piadosa de la sociedad civil. Con la quiebra económica mundial a la vuelta de la esquina, la élite global entiende que ciertas ideologías plantean una amenaza a su control de la Orden Internacional. ¿La amenaza real? La llamada “disidencia planetaria anti-globalista”. Hacer frente a esa amenaza es el propósito del estado profundo. En abril de 2009, desde el Departamento de Seguridad Nacional se filtró un documento bajo el título “La disidencia – clima actual, resurgimiento, sentimiento económico y político, la organización y el reclutamiento”.

Estas iniciativas son una creación del Departamento de Justicia y la Fundación Nueva América, un grupo de expertos presidido por el CEO de Google, Eric Schmidt y ampliamente respaldada por las principales corporaciones tecnologías estadounidenses. ¿Objetivo? Infiltrar y neutralizar pensamiento alternativo. Nueva América es financiado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Fundación Bill y Melinda Gates, John D. y Catherine T. MacArthur Fundación y Open Society Institute de George Soros.

Tampoco es algo nuevo…

Durante la década de 1960 y principios de 1970, prácticamente todos los movimientos políticos anti-sistema fueron infiltrados por el gobierno, incluido el Consejo de Liderazgo Cristiano del Sur, La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP por sus siglas en ingles), el movimiento indio americano, Estudiantes para una Sociedad Democrática, los Panteras Negras y el Weatherman Underground. El comité del senador Frank Church descubrió que la infiltración del gobierno remonta a la Primera Guerra Mundial.

Uno de los institutos claves vinculados a la agenda política del poder es IPS, el Instituto de Estudios Políticos. Este instituto de estudios políticos se creó en 1963, bajo la dirección de McGeorge Bundy, antiguo presidente de la Fundación Ford y el asesor del presidente Kennedy para la Seguridad Nacional.

La misión principal del IPS era controlar y coordinar un amplia red de pseudo organizaciones, desde grupos de control de comunidades locales y grupos nacionalistas de negros hasta organizaciones anti-tecnológicas, movimientos antibélicos y operaciones terroristas como los Weathermen, sobre todo bajo los auspicios del movimiento contra la guerra, el crecimiento cero y las exhibiciones de monstruos de la naturaleza por parte de los ecologistas. En pocas palabras: la totalidad de lo que en los años sesenta se dio en llamar “Movimiento de la Nueva Izquierda”. El FBI y varias secciones de la CIA fueron proporcionando los jefes financieros y los directores de recursos tecnológicos de esta “Nueva Izquierda”.

El principal teórico del IPS era Noam Chomsky, uno de los fundadores de la Nueva Izquierda. Para Chomsky, la finalidad principal de la creación de la Nueva izquierda a principios de los años sesenta era prevenir la radicalización de los jóvenes universitarios en dos extremos superpuestos el uno al otro. El objetivo inmediato era evitar que los partidos socialistas ya establecidos captasen la agitación social que había surgido a partir de 1958 y que se había hecho visible alrededor de la revolución cubana y del movimiento por los derechos civiles hasta mediados de 1961. No hay que extrañarse. Son tácticas típicas de COINTELPRO (contra inteligencia).

Hay un conflicto fundamental de ideales. Quienes están a la altura de la idea de hombre del Renacimiento y quienes se consideran a sí mismos, por nacimiento, superiores a los demás hombres y piensan en la humanidad como en un animal cuyos peores impulsos debe reprimir el Estado. Para que el lavado de cerebro masivo funcione debe atacar la idea renacentista del hombre, porque no se le puede lavar el cerebro a nadie si tiene una potente brújula moral que busca de la verdad.

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