Alfonso Romo el puente del gobierno federal con las principales empresas

Su liderazgo se ha mostrado en una nueva política empresarial. Antes de cada reunión asigna un tema de interés estatal o regional para generar confianza

Enrico Garibaldi/Pedro Hernández Müller

Gran parte del proyecto económico y de desarrollo del presidente Andrés Manuel López Obrador, se encuentra basado en lo que pueda asesorarle y negociar con la industria privada el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo Garza, quien recientemente participó junto con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; la secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín; el asesor honorario del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, José Manuel Madero Garza.

También, los presidentes del Consejo Mexicano de Negocios (CMN),  Antonio del Valle Perochena; del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, y de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), Francisco Cervantes Díaz.

Asimismo, los titulares de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo de México (Concanaco Servytur), José Manuel López Campos; del Grupo Alfa, Armando Garza Sada, y la presidenta del Consejo Ejecutivo de Empresas (CEEG), Claudia Jañez Sánchez.

López Obrador indicó que en el evento se dialogó y buscó acuerdos con el sector empresarial “afortunadamente son inmejorables las relaciones. Estamos cumpliendo el propósito de gobernar para todos, poniendo por delante el interés general”.

Romo Garza importante papel del gobierno federal

El exsecretario de Comunicaciones y Transportes en el sexenio de Felipe Calderón, Luis Téllez se reunió en privado con Alfonso Romo Garza, jefe de Oficina del presidente Andrés Manuel López Obrador, para tratar temas particulares de una empresa, de la que no quiso dar detalles.

Posteriormente, Alfonso Romo recibió en sus oficinas a representantes de la empresa Siemens.

Cabe señalar que Alfonso Romo con su trabajo y operación en silencio, se ha convertido en el puente entre Andrés Manuel López Obrador y los 200 dueños de empresas más importantes del país, su asesoría al titular del Ejecutivo federal está tejiendo por todo el país un nuevo liderazgo empresarial que va hacer contrapeso a la Coparmex, de Gustavo de Hoyos.

Han pasado varios meses en los que Alfonso Romo construye una red propia de los 200 dueños de empresa más importantes de México, aquellos que tienen una alta calidad moral en cada uno de los 32 estados, en grupos de 10 y 20 se reúnen primero con Romo y luego con López Obrador. La idea es que antes de diciembre haya un magno evento donde se anuncien inversiones y proyectos entre IP y gobierno.

Seleccionó en cada estado a un líder moral de la comunidad empresarial, quien a su vez convoca a una reunión privada con Romo a los 10 o 20 empresarios más importantes.

Son casi todos mexicanos dueños de empresas y otros tantos directores de compañías extranjeras multinacionales los que participan en estas reuniones y son los 200 empresarios que mueven la economía de cada entidad y, en suma, los presidentes de compañías que generan más empleo e inversión en México.

Hasta el momento se han realizado cerca de ocho reuniones en la CDMX, Nuevo León, Jalisco, Baja California, Estado de México y Puebla. De ahí surgió la Comisión de Fomento a la Inversión, Empleo y Comercio, la red de contactos no incluye a ningún presidente de organismo empresarial porque se asume que la mayoría de estos trabajan para los grandes grupos empresariales.

Trascendió que los contactos de Romo Guerra hay gente como Carlos Slim, Alberto Bailléres, Daniel Servitje, Roberto Hernández, José Antonio Fernández Carvajal y Germán Larrea. Armando Garza Sada, Rogelio Zambrano, Alfredo Harp, José Chedraui, Julián Mendoza, Gabriel Posada, Ricardo Valdés, Lorenzo Rojas, Alfredo Rivera y Jorge Vergara.

Así como Jorge Ojeda, Santiago Martínez, Javier Arroyo, Alfonso y Guillermo Urréa, Juan Francisco Beckman, Humberto Jaramillo, Rodrigo Valle, Juan Jorge Favier y Taide Aburto,  Ernesto Porras, Roberto Alcántara, Carlos Peralta, Carlos Hank, Roberto Plascencia, Laura González, Jorge Enrique Almanza, Salvador Oñate y Francisco Robinson Bours.

Se dice que cuando Romo Garza arriba a un estado, normalmente se reúne a la hora de la comida, siendo el protocolo el mismo, hace una reflexión sobre la importancia de las empresas para la economía nacional y luego hablan los empresarios locales. Antes se les asigna un tema de interés regional o estatal, los cuales casi siempre giran alrededor de empleo, inversión, problemas de infraestructura, comercio exterior y seguridad.

El encuentro casi siempre sube de tono cuando llegan las quejas sobre la inexistencia de políticas públicas del gobierno de López Obrador para generar confianza a estos dueños de los negocios, son temas recurrentes lo poco que hace el gabinete en materia de inversión, fomento al empleo y seguridad pública; los empresarios se quejan de la visión estatista de la economía.

Romo habla de cómo López Obrador y sus secretarios Arturo Herrera, Marcelo Ebrard, Rocío Nahle y hasta Graciela Márquez han ido cambiando en estos meses. También de cómo se están convenciendo de que el gobierno solo no puede reactivar la economía y de la necesidad y urgencia de la inversión privada para generar empleo y mayor bienestar social.

En los acercamientos se explican los mil 600 proyectos de infraestructura que AMLO va a anunciar este mes. Todo hace apuntar que el titular del Ejecutivo federal comienza entender que necesita la inversión, porque con los ahorros de la austeridad republicana no va a reactivar la economía.

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