Un infiltrado en Morena

Por Redacción Ángel Metropolitano

Dinero no hace cultura. El ejemplo vivo es del bailarín, desnudista, cantante y ahora diputado federal por Morena, Sergio Mayer. Desde que tomó protesta como legislador, lo único que ha hecho es meter en problemas al partido que lo llevó al cargo.

Cosa de recordar, aunque él lo niegue que a principios de año, gestionó el palacio de las Bellas Artes para rendirle culto al líder de la luz del mundo Naasón Joaquín García, hoy preso en Estados Unidos por abuso sexual.

Pero eso no es todo, resulta que el papá de su esposa, Jaime Camil, a raíz de que empezó a codearse con el entonces presidente Ernesto Zedillo, se cambio el nombre.

Su nombre real es Armando Sotres, y encabezaba una discoteca con el nombre de Baby’O, pero su amistad con Zedillo le permitió que se convirtiera en el armero número uno de su administración para surtir a las policías y a las fuerzas armadas de armas. Esa pequeña ayuda de Zedillo, lo convirtió en multimillonario.

Esta historia negra no debe continuar porque la sociedad no se lo merece. El congreso debe de tomar cartas en el asunto, no permitiendo que un personaje sin escrúpulos y de negro pasado continué cono legislador. Morena debe de retirarle el fuero y nombrar a su sustituto.

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