El Lado Oscuro del Milagro del Río Han

Por Ricardo Sarraf

La guerra de las Coreas ha sido uno de los eventos más importantes en la historia del mundo contemporáneo. Dos facciones con apoyo de los divergentes poderes mundiales Estados Unidos y la URSS dividieron la península coreana en dos países distintos: uno capitalista y uno comunista. A pesar de haber establecido ya los nuevos países, los dos se encontraban bajo una crisis económica, social y demográfica. Sin embargo, Corea del Sur, la Corea capitalista y democrática, tuvo una de las recuperaciones económicas más impresionantes de la historia.

El periodo que siguió a la guerra que separó la península en dos se ha llegado a conocer por muchos como el “Milagro del Río Han”. La era del crecimiento transformó a Corea del Sur de ser uno de los estados más pobres de la Tierra a su estado actual como la undécima economía más grande de la Tierra. Gran parte de este crecimiento se atribuye a las acciones y políticas del estado de desarrollo de Corea del Sur; ya que como a otros países asiáticos, embarcó en políticas que promovieron la industrialización orientada a la exportación (Japón y Singapur adoptaron modelos similares). Sin embargo, un análisis más detallado revela un lado oscuro del estado de desarrollo: la represión laboral por parte de un régimen autoritario revela las tensiones entre las políticas de desarrollo económico centradas en el estado y las de los derechos humanos.

La teoría surgió como una respuesta a la economía neoliberal, que ve al estado como la causa central del subdesarrollo e insta un papel limitado del estado en el desarrollo económico exitoso. En cambio, el estado en desarrollo postula que el estado es un actor central en la resolución del subdesarrollo y argumenta que las políticas económicas estatales deben estar arraigadas en los mercados económicos. En términos más sencillos, el estado se involucraría en la economía de su país y se convertiría en un jugador principal. Fue solo gracias al continuo subdesarrollo económico de Corea del Sur bajo el presidente Rhee que se generó una inestabilidad política significativa en Corea del Sur y condujo a un golpe de estado el 16 de mayo por el general Park Chung-Hee, quien prometió purificar al gobierno de la corrupción y llevar a la nación a un nuevo y próspero futuro.

El general Park se mantuvo fiel a su palabra y lanzó una serie de reformas económicas y políticas que impulsaron el desarrollo económico, siempre fortaleciendo al estado. El General Park emuló el modelo japonés del estado de desarrollo y creó el poderoso ministerio de la Junta de Planificación Económica; una institución gubernamental con altos niveles de autonomía. Fue mediante planes de cinco años que la economía empezó a rugir. Se otorgaron subsidios y préstamos sustanciales a chaebols (conglomerados de negocios masivos que, incluso después de décadas de diversificación económica, representaban el 67% del PIB de Corea del Sur en 2017).

Los chaebols se centraron en las exportaciones de bienes intensivos en mano de obra debido a la escasez de capital y recursos naturales. Esto generó la necesidad que los chaebols mantengan bajos costos laborales para mantener su competitividad en la economía internacional. Estas políticas fueron mantenidas por el sucesor del general Park, general Chun Doo-Hwan, quien gobernó Corea del Sur desde 1980 hasta 1987, cuando Corea del Sur se democratizó debido a las protestas en todo el país que llamaban a la democratización.

Las condiciones laborales durante la era del crecimiento económico fueron brutales. Durante dos décadas, los derechos humanos de los trabajadores fueron completamente ignorados y los requisitos de seguridad para fábricas eran omitidos. Los trabajadores trabajaban diez horas al día y trabajaban todos los días del mes. Durante este periodo de recuperación se prohibió la sindicalización y las organizaciones obreras. La represión laboral del gobierno de Corea del Sur se vio favorecida por la represión política de sus ciudadanos: se eliminaron las elecciones libres y la constitución de Yushin restringió la libertad de expresión, la libertad de movilidad y el derecho de asociación de todos los coreanos. Esta reprensión continuó hasta la era de democratización, pero para muchos coreanos, esta época es inolvidable.

Claro que hoy una de las economías más fuertes y estables del mundo se creó bajo un régimen autoritario, creándole sufrimiento y represión a millones pero la pregunta ahora se convierte en ¿valió la pena?

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