¿Genocidio de blancos en Sudáfrica?

Por: Ricardo Sarraf

Las tensiones entre diferentes grupos étnicos en Sudáfrica no es cosa nueva. En el siglo XIX, los ingleses pelearon contra los Boer. Sucesivamente en el siglo XX, las tensiones entre los blancos y los negros de este país incrementaron hasta el punto de la destrucción del discriminatorio e inhumano sistema “apartheid”. Este sistema socioeconómico, político y cultural era un eficiente método mediante el cual la minoría blanca podría controlar a la mayoría negra. A pesar de la abolición de este y la presidencia de Nelson Mandela, un cuarto de siglo después del fin del apartheid, el 72% de las tierras de cultivo privadas en Sudáfrica son propiedad de blancos, que ahora representan solo el 8% de la población del país de más de 56 millones. Los negros, el 81% de la población de Sudáfrica, poseen solo el 4 por ciento de las tierras rurales del país. Esta disparidad en proporción de posición de tierras ha llevado a una inmensa tensión entre estos dos grupos.

Esta desigualdad ha llevado a la mayoría de los líderes políticos sudafricanos a un llamado Nacional de “expropiación sin compensación, Julius Sello Malema es el líder de los “Economic Freedom Fighters”, un partido político sudafricano que el fundó en julio de 2013 se encuentra dentro de los personajes más vocíferos de este movimiento. La retórica de los líderes del movimiento de expropiación de tierras ha creado un violento e insaciable deseo por “justicia” entre muchos sudafricanos negros. Esta “justicia” ha tomado forma en las así llamadas matanzas de granjas. Según los informes de medios sudafricanos, desde diciembre del 2011, aproximadamente 3,158 – 3,811 agricultores sudafricanos han muerto en estos ataques, aunque no existen muchas fuentes confiables al respecto. Los datos del gobierno sudafricano indicaron que hubieron entre 58 y 74 asesinatos en granjas anualmente en el periodo 2015-2017, aunque muchos activistas creen que muchos de los homicidios caen en negligencia del gobierno sudafricano.

La ignorancia voluntaria de este problema social, racial y económico por parte de medios internacionales a llevado a varios reportajes de investigación respecto al tema. En el 2018, un documental llamado “Farmlands” por la reportera canadiense Lauren Southern creó una hola de amarillismo en los medios de comunicación occidentales en la que se negaron las acusaciones hechas en el documental. Aunque muchos consideran que el problema se está sacando fuera de contexto y proporción, los Suidlanders, un grupo afrikaner de supervivencia que se prepara para una guerra racial. Este grupo ha aumentado el reconocimiento del tema a nivel internacional después de emprender una gira por los Estados Unidos en 2017. En 2018, los líderes de Afriforum también se embarcaron en una gira por los Estados Unidos para “crear conciencia” sobre los ataques agrícolas en Sudáfrica y la expropiación de tierras.

Aunque no todos los ataques acaban en muertes, muchos dañan la infraestructura y producto de las granjas. En el país fronterizo de Zimbabue (anteriormente Rhodesia) programas y movimientos similares llevaron a el éxodo de la mayoría de la población blanca agricultora. Estos cambios y ataques bruscos al sector agrícola casi siempre fallan en la implementación. Hoy en día no se puede saber con certidumbre si habrá una guerra racial en Sudáfrica, pero el llamado para la expropiación sin compensación sigue y gana volumen con cada día qué pasa. Las tensiones seguirán, y con poca acción gubernamental para solventar el problema, los llamados para tomar acción radical y tomar las tierras agrícolas con fuerza probablemente vencerán en este conflicto social, económico, racial y cultural.

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