Líbano, un país rehén de Hezbolá

Por Ricardo Sarraf

Después de semanas de crecientes amenazas entre Israel y Hezbolá, incluido un ataque de represalia de la milicia (Hezbolá) en respuesta a un aparente ataque de drones israelíes, Líbano ha esquivado una bala. El hecho de no existir víctimas permitió a ambas partes declarar la victoria. Las reducidas tensiones han  alivianado a los gobiernos de estos dos países, evitando lo que pudo terminar en una guerra total. Sin embargo, esto le da poca paz al Líbano. El pequeño país montañoso ahora parece estar directamente por las tensiones regionales que continúan aumentando entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por el otro.

La Guerra Civil Libanesa fue un conflicto multifacético que duró de 1975 a 1990, resultó en un estimado de 120,000 muertes y un éxodo de un 1,000,000 de personas. Esta guerra entre de grupos étnicos, religiosos, políticos y económicos dejó a una de las naciones más prósperas ricas y bellas del Oriente Medio en cenizas. Con la culminación de este conflicto, Líbano se vio obligado a ser ocupado militarmente por Siria hasta el 2005. Los cristianos cedieron poder a los musulmanes y entre otras concesiones, el establecimiento permanente de Hezbolá como fuerza política y militar.

Hezbolá se fundó a principios de la década de los ochenta como parte de un esfuerzo iraní para agregar una variedad de grupos chiítas (musulmanes Shia) libaneses militantes en una organización unificada. Actualmente Hezbolá actúa como representante de Irán en el conflicto guerrillero y político Irán-Israel. Hezbolá junto con su ala militar es considerado una organización terrorista por los Estados Unidos, Israel, Canadá, la Liga Árabe, el Consejo de Cooperación del Golfo, Argentina, Paraguay, el Reino Unido, Los Países Bajos, Australia, Venezuela (gobierno de Guaidó) y la Unión Europea.

No es sorpresa que la confrontación entre Estados Unidos e Irán tenga un mayor impacto en Líbano que antes. Sin embargo, aquellos que están tentados a debilitar a Hezbolá atacando al Líbano deben tener mucho cuidado. Es muy probable que un ataque convencional o no convencional al país no haga más que desestabilizar al estado y llevarlo a una crisis económica. Si se debilitan más las instituciones gubernamentales, el estado no podrá enfrentar a Hezbolá, un grupo que actualmente representa una alternativa al orden político de Líbano.  En otras palabras, esta desestabilización política podría llevar a que todas las prioridades y decisiones del Líbano sean dictadas por Hezbolá y sus patrocinadores iraníes.

Las recientes tensiones en la región han dejado a millones de libaneses en temor a represalias tanto de Estados Unidos, Israel y por parte de Hezbolá, Irán y sus aliados.

Hasta que no se encuentre una paz entre las facciones políticas del Líbano, y no se desarme Hezbolá, el futuro de esta pequeña nación dependerá casi en su totalidad de fuerzas foráneas.

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