La Basura Espacial

El 10 de febrero del 2009 se reportó en el mundo la noticia de la primera colisión entre dos satélites de la historia. Dos satélites de propiedad rusa y americana colisionaron a 42,000 km/h resultando en la eyección de miles de piezas hacia el espacio. Previo a esa fecha ya se sabía que había objetos “chatarra” flotando y orbitando la Tierra, pero no se habían tomado medidas hasta hace poco. 

El centro de operaciones espaciales europeo reportó en 2014 que solo un 6% de los objetos humanos son satélites operacionales. Todos los demás objetos, que no tienen utilidad alguna son considerados basura espacial. Estos objetos llegan ahí por choques entre satélites operacionales con la basura espacial que ya se encontraba o en casos más drásticos como el del 2009 entre dos satélites operacionales. La mayoría de estos objetos se encuentran en lo que se conoce como la Órbita Baja Terrestre, que es la región sobre la Tierra desde los 100 y hasta los 2,000 km sobre la superficie. 

Síndrome de Kessler

Una de las causas principales de que haya tantos objetos en nuestra órbita es que no existe un mecanismo para remover los satélites de la órbita cuando ya no son funcionales. Hoy en día existen entre 5 y 6 mil satélites fuera de funcionamiento, que sin propósito alguno solo crean más basura espacial. Un consultor de la NASA, llamado Donald Kessler postuló un síndrome de Kessler que dice que el volumen de la basura espacial solo incrementará porque entre más alta sea la frecuencia de colisión entre objetos más basura espacial habrá creando un riesgo todavía mayor para impactar a otros objetos. 

Mitigación

El problema de la basura espacial no se va a ir a ningún lado, de hecho solo se hará un mayor problema en los próximos años. Existen varias soluciones propuestas, pero ninguna parece ser completamente viable por el momento. La primera es la firma de un tratado internacional que impida lanzar nuevos satélites. No es práctica por la necesidad tan latente de servicios como la comunicación, GPS, servicios meteorológicos, entre otros. Otro abordaje del problema puede ser que todos los satélites que se lanzan tengan una reserva de combustible para enviarlos fuera de órbita una vez que ya no sean operacionales. El problema es que si hacen colisión con combustible abordo pueden crear todavía más basura. Un último abordaje es la mitigación activa, algo así como recoger basura de la playa pero en el espacio. El problema aquí es el costo y la tecnología. Existen soluciones propuestas de diferentes agencias espaciales que van desde drones en órbita que empujen objetos pequeños hacia la atmósfera para que caigan y se “destruyan” por la fricción de su caída. 

Otro proyecto postulado es el concepto de una “escoba láser”. El proyecto fue propuesto hace algunas décadas para montarse sobre la estación internacional espacial pero resultó ser demasiado costoso. La idea sería montar un láser sobre la estación de manera que pueda empujar objetos hacia la atmósfera. El láser funcionaría como primera defensa ante una posible colisión y como método de limpieza. Un solo láser es muy costoso, por lo que escalar esta tecnología resultaría casi imposible. 

Consecuencias

En esencia, todavía no existe la tecnología que se pueda convertir en una solución viable para combatir este gran problema. A futuro podría ser todavía más grave si consideramos el viaje a otros planetas. El lanzamiento de cohetes desde la Tierra se podría complicar al punto que no podamos salir de órbita sin el riesgo de colisión con cualquier objeto. 

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