Los caminos de la ciencia

Lo que nos queda por andar en el camino de la ciencia casi con seguridad es mucho más que lo que ya hemos recorrido. Me sirvo del hermoso y existencial poema de Antonio Machado aplicado a la vida de cada uno para entender qué sea eso del camino de la ciencia, el recorrido y el que nos queda por recorrer: “caminante, son tus huellas/ el camino y nada más;/caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar”. 

No tenemos una senda marcada por delante; aunque lo que ya hemos andado en la ciencia nos puede ayudar en nuestros siguientes pasos, lo cierto es que siempre hay un margen de iniciativa personal para ir en una dirección nueva o, en otras palabras, por un camino nuevo que no podía preverse por el camino ya recorrido. Son múltiples las ocasiones a lo largo de la historia de la ciencia en la que se ha afirmado con rotundidad dogmática que los grandes asuntos que la ciencia trata ya están resueltos. P or lo tanto, el camino por recorrer estaría marcado y seguiría una senda que vendría marcada por las grandes y supuestamente definitivas teorías descubiertas, o por las grandes explicaciones encontradas. 

La realidad del caminar en ciencia es muy diferente. En física, por ejemplo, hay misterios por dilucidar, cuestiones que no podemos explicar o que no se acomodan a las teorías disponibles, por lo que hay que pensar en desarrollar nuevas. Son nuevos caminos cuyo recorrido tenemos por delante. Podemos estar estancados —incluso por mucho tiempo—, algo así como moviéndonos en círculo y recorriendo sendas que nos llevan de nuevo al punto de donde partimos. Pero alguna vez esas sendas son realmente nuevas, no hay retorno. Así, por ejemplo, en física estamos dándole vueltas a las turbulencias, los agujeros negros, la superconductividad a altas temperaturas, la gravedad, el número de dimensiones del universo, o la materia y la energía oscuras, por citar algunos casos por donde se abrirán nuevas sendas en algún momento. En biología ocurre lo mismo, por ejemplo con el origen de la vida, la evolución de la complejidad, el árbol evolutivo de la vida, el funcionamiento del cerebro, la dinámica global de los ecosistemas o el cáncer, entre otros.

Querido lector, el camino recorrido por la ciencia, mirado en forma panorámica, es parecido a un gran mapa de carreteras, con las autopistas y las carreteras principales representan los saberes y las teorías más afincadas. Pero no veo ninguna razón para descartar que es en las sendas más pequeñas, en las carreteras menos transitadas, aquí y allá de forma errática e impredecible en ese gran mapa, donde se van abriendo los nuevos caminos de la ciencia. Ellos se transformarán con el tiempo en nuevas grandes vías. No es que vayamos a prescindir de lo ya andado, porque las vías principales nos han llevado hasta donde nos encontramos y bien porque forma parte de lo ya consolidado, o bien porque hay que mirar el asunto bajo una nueva perspectiva, esas vías han sido fundamentales. Pero con paso dubitativo alguien, en algún lugar, ha dado con una vía nueva, una explicación o un hallazgo que nunca antes se había considerado. Así, el camino de la ciencia se reestructura de nuevo; siempre lo está haciendo.

Otra estrofa del hermoso poema de Machado que entiendo muy apropiada para aquel que tenga el deseo de andar por la senda de la ciencia: “nunca perseguí la gloria/ ni dejar en la memoria/ de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles/ como pompas de jabón”. La actitud, la disposición que debe guiarnos por el camino de la ciencia es la del interés por comprender y explicar las sutilezas del mundo, todos y cada uno de sus detalles. Aunque se pueda conseguir, nuestro caminar no debe vincularse a buscar la gloria o pretender dejar rastro de lo que hayamos logrado. Eso será o no será, entonces: ¿dónde está la recompensa? A mi modo de ver se encuentra en el mero hacer, en la emoción y el placer que proporciona el descubrir algo tras la búsqueda persistente, cuando el hallazgo o la explicación se nos vienen encima en una de esas sendas que hemos ido haciendo al andar.

twitter: @moyasimarro1 

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