Jóvenes (de) Construyendo el Futuro.

Todos aquellos quienes alguna vez han creado un programa de política pública saben que el diseño, por más bueno que sea, siempre choca con la realidad. 

Tal parece que es el caso de Jóvenes Construyendo el Futuro; uno de los programas estrella de Andrés Manuel López Obrador, que promueve la capacitación laboral de personas de entre 18 y 29 años a cambio de una beca mensual. Este programa está dirigido a los denominados NINI’s, jóvenes que ni estudian ni trabajan y que suman alrededor de 3,9 millones de personas en esta circunstancia. 

El programa fue respaldado con un presupuesto de 40,000 millones de pesos para cubrir las becas mensuales. Los resultados de su primer año han sido, en general, bastante buenos: cerca de un millón de beneficiarios, 157,000 centros de trabajo vinculados y una penetración en más del 96% de los municipios del país. Sin embargo, han parecido problemas importantes:

  • El diseño del programa parece no tomar en cuenta los derechos laborales ni los derechos de seguridad social. Muchas empresas que se suman al plan para no pagar salarios, es un arma de dos filos, porque como saben que pueden tener becarios prefieren no contratar. Es evidente que las empresas tienen un aumento de productividad con la presencia de becarios, aunque estos no sustituyan a su personal, lo que se traduce en ganancias. Diversos estudios han probado que la relación costo-beneficio depende en gran medida de la cantidad de tiempo que el aprendiz dedica directamente a funciones productivas. En Alemania, Austria, Inglaterra o Estados Unidos, el pago se fija como un porcentaje del salario mínimo (en Alemania es 60%), pero éste aumenta a medida que el joven incrementa su productividad. Además de un pago directo al aprendiz, se establece también un contrato entre la empresa y quien va a recibir la capacitación, esos contratos otorgan a los aprendices derechos laborales muy similares a los de cualquier otro trabajador e incluyen disposiciones especiales en cuanto a número de horas de trabajo, duración del período de “empleo”, vacaciones y remuneración.
  • La estrategia acumula al menos 5,000 quejas ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), casi todas ellas derivadas de presuntos actos de corrupción. La STyPS ha presentado denuncias contra tres empresas de los Estados mexicanos de Tabasco, Veracruz y Sinaloa en las que se detectó que se cobraba a los jóvenes bajo el amago de que si no recibían el dinero serían suspendidos. A la fecha, la dependencia federal ha dado de baja a 300 empresas por incurrir en los fallos antes mencionados.
  • Según datos de Mexicanos contra la Corrupción (MCC), el programa tiene un subejercicio de 15 mil 641 millones de pesos para este año, un 39 % del total presupuestado, datos derivados de la la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se cuestiona a dónde irá a parar ese dinero sobrante.
  • Otra de las inconsistencias señaladas pro MCC es que el padrón de becarios y centros de trabajo presenta estadísticas improbables. El crecimiento en los registros es continuo pero sin apenas variaciones. Es decir, que prácticamente se registra la misma proporción de hombres y mujeres, de niveles educativos y de edades a diario.
  • Por otro lado, la información pública disponible de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) es poco precisa a la hora de identificar a los centros de trabajo que brindan oportunidades a los jóvenes. De los centros de trabajo, no se logró obtener ningún tipo de información de dos mil 881.
  • De la revisión de los centros de Trabajo, se derivan problemas como la falta de pago, despido de empleados y sustitución por becarios, ausentismo, discordancia entre becarios registrados y becarios capacitándose, así como retención de parte de la beca
  • Con todo, no es eso lo que más preocupa. Es, justamente, el futuro próximo. ¿Esto tendrá impacto en el mercado laboral? El diseño del programa está basado en un supuesto: que la economía crecerá. Jóvenes Construyendo el Futuro aporta experiencia y entrenamiento laboral, pero si se crea empleo (es decir, si la economía no atraviesa un ciclo de expansión) no se va a traducir en reducciones de la pobreza o aumentos en el ingreso. La efectividad de Jóvenes Construyendo el Futuro se pondrá a prueba una vez que los becarios concluyan los 12 meses de capacitación y sean capaces de insertarse en el mercado laboral. Las estadísticas laborales refuerzan el escepticismo sobre las bondades del programa: en los primeros siete meses del año México solo creó 306,014 puestos de trabajo formales, la cifra más baja para este periodo desde 2013.

Los desafíos que enfrenta el mercado de trabajo juvenil son un motivo de preocupación y, en consecuencia, buscan posibles soluciones para ampliar el acceso a empleos de calidad mejorando las habilidades de los jóvenes y abriendo vías positivas de empleabilidad. Al mismo tiempo, las empresas de todos los sectores no encuentran el talento humano que necesitan y están preocupadas por la falta de habilidades técnicas y blandas de los postulantes. 

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