In The Court of The Crimson King

King Crimson es una banda de rock progresivo fundada en 1969 en Inglaterra. Durante sus 50 años de existencia, esta banda ha tenido varias encarnaciones, todas con diferentes miembros, ideas, y contribuciones con el único miembro constante siendo Robert Fripp. Su música es compleja, grandiosa y verdaderamente mágica. Poderosas guitarras rugiendo contra el suave sonido de el saxofón, el bajo eléctrico y el bajo de 12 cuerdas siempre con una vibración vívida, la flauta amigable e incitadora junto con dos pianos y si, tres percusionistas en un sinfín de ritmo y coordinación perfecta. La banda ha producido 13 álbumes de estudio, todos siempre con su indistinguible estilo y con sonidos y conceptos diferentes e innovadores. Estos músicos de vanguardia también se caracterizan por dar tremendos espectáculos en vivo, en los cuales improvisan, descubren y empujan los límites de su música a la vanguardia.

El Ángel tuvo el enorme placer de asistir a su concierto en el teatro Metropolitan el pasado jueves 29 de agosto por la noche. De reojo no pudimos ver ningún asiento vacío en todo el escenario y todos los asistentes mostraban un fervor y emoción por estar ahí. Muy pocas palabras se compartieron por parte de King Crimson; la banda siempre se ha caracterizado por su profesionalidad y personalidad de Reyes. El concierto abrió con un instrumental exclusivo de los tres percusionistas. Las percusiones de las baterías, luego hicieron una transición al eléctrico y constructivo improvisional “ConstruKction of Light” en el cual el bajista Tony Levin demostró sus habilidades y creatividad con su bajo de 12 cuerdas —un instrumento más semejante a una arma alienígena que a cualquier otro instrumento convencional—. Los sonidos eclécticos se transformaron en magia cuando hicieron la transición a su épico “Cirkus”. Le siguió el inolvidable “Red” con sus magníficos solos y progresiones para luego llegar a una de nuestras canciones favoritas: “Moonchild”. “Moonchild” toma su inspiración de canciones tradicionales inglesas, esta es una canción suave y sin igual, siempre progresando hacia las increíbles cadenzas. Una cadenza en música es genéricamente, un pasaje ornamental anotado en partitura o improvisado interpretado o cantado por un solista o solistas, normalmente con un estilo rítmico libre; a menudo como exhibición virtuosística. Este pasaje les permitió presumir sus increíbles habilidades con diversos instrumentos convencionales y no convencionales, entre ellos el mencionado bajo de 12 cuerdas, una guitarra y un piano. Como fue progresando el concierto, la música se volvió cada vez más poderosa, demostrando su virtuosidad en canciones rítmicas como “Cat Food”, una critica social, y también en números complicados y paralizantes como “Frame to Frame”. El primer set concluye con su clásico “Epitath”, una canción suave, poderosa y conmovedora.

El segundo set fue, a falta de otro término, más electrificante. Canción tras canción prácticamente sin descansar entre números musicales complejos y largos. El saxofón y la guitarra jugaron papeles muy importantes al igual que los percusionistas para producir complejidad en estructura siempre manteniendo un ritmo. El indisputable líder Robert Fripp se encontraba siempre en la esquina del escenario monitoreando el orden y el caos de su banda mientras concentrado tocaba la guitarra y miraba al escenario. En esta segunda mitad, King Crimson nos llevo por diferentes caminos: “Discipline”, “Indisciplene” y el sexy y rítmico “Easy Money”. Sus últimos dos números musicales llevaron a su última canción e indisputablemente una de sus más icónicas composiciones: “In The Court of The Crimson King”, una canción épica, larga y autobiográfica para la banda. El público estaba totalmente extasiado y nosotros estaba impresionados. Siguiendo tradición de concierto de rock, los reyes de la progresividad se dieron a tocar una última canción: la sentimental y profunda “Starless”.

Nosotros llegamos al concierto sin saber cómo está iteración de la banda se compararía a sus antecedentes, siempre con una mentalidad dudosa y cínica. Saliendo del concierto nuestro nivel de fanatismo aumentó al oír su música y verla en vivo nuestra percepción de su sonido cambio por completo. El respeto que hacia todos los músicos que han pertenecido a esta experimental, innovadora y prestigiosa banda sin duda se catalizó el jueves. En nuestra humilde opinión, King Crimson es una banda menos apreciada y poco conocida dentro del mundo del rock artístico. Su música se inspira en el género clásico, en la música oriental, occidental y en la psicodélica; también ha creado inigualables sonidos y composiciones que sin duda han y seguirán impresionando a millones. “Nuestra meta es libertad, conciencia y verdad”, Robert Fripp.

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