La Pedantería

Se trata de la actitud con la que puede uno hablar, pensar y comportarse. Como, decir que “no hay nadie que lo sepa mejor que yo”. Pedante es el adjetivo que hace referencia a una persona engreída, pretenciosa , presumida, que se vanagloria de su “supuesta” superioridad. Entonces decimos, tal vez sólo está encubriendo un sentimiento de baja auto-estima e inferioridad , a través de palabras y actos jactanciosos. Es soberbia que encierra inseguridad. El ser pedante que suele tener una buena formación, cultura general y contactos(!), necesita ser escuchado y halagado para satisfacer ese ego que alardea de erudición y sabiduría.

Los encontramos entre los profesionistas de distintas ramas como de la medicina y la tecnología, que utilizan esa jerga (no para trapear, sino el lenguaje especializado y elitista, muchas veces desconocido para el receptor de su mensaje) que se presta a confusión pero que el emisor —piensa que le da status—. Se puede ser pedante como escritor y también como ponente, al utilizar latinismos, por ejemplo errare humanum est. Término que se entiende sin ser un especialista y traductor del latín o bien, utilizar un vocabulario en español, sí, pero que no sólo puede complicar lo que estamos queriendo decir. Como aquella frase que plasmé en otra de mis colaboraciones para este periódico virtual en el mes de abril y que intitulé Refranes Cultos, plagado de humor y sarcasmo del “crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia y que es arrastrado por el ímpetu marino” y que “traducido” querría decir: camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

Don Miguel de Unamuno ya calificaba al pedante como ese estúpido adulterado por el estudio. O citando a la famosa actriz Marlene Dietrich, quien decía que “un tonto resulta aburrido, muy aburrido, pero un pedante, es inaguantable”. También Jean de la Bruyere pensaba que el no admitir corrección ni consejo sobre la propia obra es pedantería. ¿Habían escuchado acerca del Síndrome de Pedantería Gramatical? Pues, se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo en el que el individuo se encuentra muy incómodo ante las fallas que detecta y siente la necesidad imperiosa de corregir cualquier error gramatical que se le aparece ante sus ojos, ya sea de anuncios, textos de revistas, periódicos o cualquier impreso.

Pensándolo bien, creo que tal vez yo pertenezca a esta categoría… Y me pregunto si ustedes, mis Editores y mis lectores ¿también? 

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.