La formación de la Luna

Como especie hemos mandado objetos a los lugares más recónditos de nuestro Sistema Solar a explorar y recolectar muestras. El cuerpo celeste más cercano a nosotros, la Luna, debería ser el objeto más estudiado. Se han preguntado ¿qué tanto conocemos acerca de la Luna?

Sabemos que es el único satélite natural que orbita a la Tierra. Su diámetro es de alrededor de 3500 km y que sus temperaturas pueden fluctuar entre los -173º y 127ºC en un solo día. Hemos experimentado que la gravedad lunar es tan solo del 17% de la Tierra, por lo que podríamos casi “volar” mientras nos movemos. Sabemos que ha sido objeto de estudio desde los antiguos humanos y que a la fecha nos sigue fascinando. Sin embargo, la historia en cuanto a cómo fue que se formó nos sigue siendo incierta.

Theia

Existen varias teorías e hipótesis acerca de la formación de la Luna. La más aceptada postula que hace alrededor de 4 mil millones de años, cuando la Tierra era apenas un proto-planeta, un objeto celeste de más o menos el tamaño de Marte (conocido como Theia) impactó a la joven Tierra. La composición de la Tierra y la Luna es bastante parecida, la única diferencia siendo que el núcleo de la Tierra es mucho más denso (por la presencia de Hierro). 

El núcleo lunar no es tan caliente como el de la Tierra y no contiene tanto hierro. Sin embargo, existen algunas discrepancias con esta teoría. Existe evidencia geoquímica sobre la Tierra cuando Theia impactó a la Tierra que no coincide con la evidencia de los restos geoquímicos sobre la Luna. En otras palabras, hay evidencia de un choque masivo contra la Tierra que según esto resultó en la Luna pero no se ha encontrado evidencia sobre la Luna que soporte esta teoría. 

Teoría de captura

Otra idea que ha rondado los círculos científicos es que la Luna es un objeto formado en otro lado del Sistema Solar y la Tierra lo “atrapó” hace unos 3 mil 900 millones de años por el efecto gravitatorio de la Tierra. Las lunas de Marte, Phobos y Deimos, orbital Marte por este fenómeno. La controversia con esta teoría es que la composición de la Tierra y la Luna son muy parecidas, por lo que no es probable que se haya formado en otro lado del Sistema Solar. Además, Phobos y Deimos no presentan una forma “redondeada” como la Luna, por lo que el origen cósmico entre estos cuerpos parece ser diferente. 

Formación por revolución centripeta 

Una última idea es que cuando la Tierra era un proto-planeta (la fase previa a ser un planeta maduro y estable), la Tierra tenía un movimiento de rotación mucho más rápido (por ser más pequeña) y era tanta la fuerza ejercida hacia afuera que un pedazo de ese protoplaneta salió disparado hacia el espacio. La gravedad, haciendo lo suyo, formó la Luna utilizando esa masa terrestre. Éste teoría cubre la evidencia acerca de la similitud de composición geoquímica entre la Tierra y la Luna pero simplemente no hay evidencia para conocer si esa masa llegó ahí de esa manera. 

Efecto Lunar

Sea cual sea el origen de la formación de la Luna, la verdad es que tiene un efecto innegable sobre nuestras vidas. Su andar gravitacional tiene un efecto directo sobre las mareas de la Tierra e incluso sobre la rotación. Cada año la luna nos hace salir de nuestra órbita unos centímetros, y lo seguirá haciendo por siempre. 

Recientemente se comprobó la presencia de agua sobre la Luna, lo que nos da un indicio de algún día poderla poblar permanentemente. Finalmente, hace algunos meses la NASA aprobó el proyecto Artemisa, que pondrá a la primera mujer sobre la Luna y será la primera vez que los humanos regresemos a la superficie lunar en más de medio siglo. 

“Hay algunas cosas que simplemente no puedes describir. Pisar la Luna es una de ellas.” – Buzz Aldrin  

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