Experimentos médicos malvados

Por: Allie Ann

Desde estudios psicológicos, hasta experimentos realizados en prisioneros de guerra, escalofriantes prácticas que cuestionan la ética médica

El escuadrón japonés 731

De 1930 a 1940, la Armada Imperial Japonesa realizó una guerra biológica y pruebas clínicas en civiles, principalmente en China. La tasa de mortalidad de estos experimentos es desconocida, pero se cree que murieron más de 200,000 personas.

Entre las atrocidades hubieron infecciones de pozos con cólera y tifoidea, y pulgas infectadas con la peste eran propagadas por las ciudades chinas. Los prisioneros eran obligados a marchar en temperaturas bajo cero para posteriormente determinar el mejor tratamiento para la congelación.

Posteriormente miembros de la unidad admitieron que a algunos prisioneros se les daba gas venenoso, se les ponía en cámaras de presión hasta que se les salían los ojos e incluso se les diseccionaba mientras estaban vivos y conscientes.

Tras la guerra, el gobierno de E.U.A. ayudó a mantener los experimentos en secreto como parte de un plan para que Japón fuera su aliado durante la Guerra Fría.

El “estudio monstruo”

En 1939, patólogos del habla de la Universidad de Iowa querían probar la teoría de que tartamudear era una conducta aprendida causada por la ansiedad del niño al hablar. Desafortunadamente la forma en la que intentaron demostrarlo fue intentando inducir el tartamudeo en huérfanos diciéndoles que estaban destinado a tartamudear en el futuro.

Los investigadores se sentaron con niños, del Orfanato Ohio Soldier y Casa Hogar Sailors, y les dijeron que estaban mostrando signos de tartamudeo, por lo que no debían hablar a menos que estuvieran seguros que lo harían de la manera correcta. El experimento no indujo tartamudeo, pero consiguió que estos niños crecieran con problemas de ansiedad, fueran callados y retraídos.

Tres infantes sobrevivientes y los estados de otros tres demandaron a Iowa y a la universidad. En 2007, el estado de Iowa pagó una indemnización de $925,000  dólares.

Los asesinatos de Burke y Hale

Hasta 1830, la única forma legal de cuerpos disponibles para su disección por anatomistas eran aquellos de asesinos ejecutados, los cuales eran poco comunes, muchos anatomistas compraban cuerpos de ladrones de tumbas e incluso realizaban los robos ellos mismos.

El dueño de una pensión en Edimburgo, Escocia, William Hare y su amigo William Burke llevaron esta actividad empresarial demasiado lejos. De 1827 a 1828, los dos hombres mataron a más de una docena de inquilinos de la pensión y vendieron sus cuerpo al anatomista Robert Knox.

Burke fue condenado a la horca por sus crímenes y el caso estimuló al gobierno británico a cambiar sus restricciones con respecto a la disección.

Experimento quirúrgicos en esclavos

El padre de la ginecología moderna, J. Marion Sims, se volvió famoso debido a sus cirugías experimentales (a veces varias por persona) en mujeres esclavas. Sims permanece como una figura controversial a la fecha, debido a que la condición que estaba tratando en la mujeres, fístula vesicovaginal, causaba mucho sufrimiento. Las mujeres con fístulas, un desgarre entre la vagina y la vejiga, sufrían de incontinencia y eran rechazadas por la sociedad.

Sims realizó las cirugías sin utilizar anestesia, en parte porque había sido recientemente descubierta y en parte porque pensaba que las operación no eran tan dolorosas como para justificar el problema.

Los argumentos aún cuestionan si las pacientes de Sims hubieran accedido a las cirugías de haber tenido la libertad de hacerlo.

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.