¿La droga que cura adicciones?

Por Ricardo Sarraf

A lo largo de la costa mexicana y en ciudades fronterizas existen docenas de clínicas legítimas y clandestinas que alegan tener una droga que cura las adicciones. Se trata de la ibogaína, un pseudo-alucinógeno extraído del arbusto centro-africano tabernanthe iboga conocido coloquialmente como iboga. La mayoría de estas clínicas son operadas por compañías estadounidenses que buscan curar a todo aquel adicto o adicta que solicite ayuda, lo peculiar es que enfocan el tratamiento en sus compatriotas estadounidenses. Debido a su estado ilegal en Estados Unidos, muchos adictos a la heroína, cocaína y metanfetamina vienen a México para poder ser tratados con esta llamada “milagrosa droga”.

¿Cómo funciona la ibogaina?

Cuando una persona toma ibogaína, la droga se convierte en un compuesto llamado noribogaína, que se dirige a las áreas del cerebro afectadas por conductas adictivas y de búsqueda de drogas. La noribogaína “vuelve a cablear” estas áreas, permitiendo que el cerebro se reestructure a un estado similar al anterior a la activación de la adicción. Si bien la ibogaína puede, para muchos, aliviar el síndrome de abstinencia y prevenir los sentimientos de necesidad hacia la droga. El proceso se asemeja más a una desintoxicación que a poner fin a la adicción.

Además de los experimentos con animales de laboratorio y una pequeña cantidad de estudios, se sabe poco sobre cómo la sustancia ayuda contra la adicción. La razón por la que los estudios aún están en su fase inicial es porque el uso de ibogaína no está exento de riesgos y permanece ilegal tanto su uso como su estudio en muchos países. Todavía es necesaria mucha investigación antes de poder determinar realmente si la ibogaína tiene futuro como medicamento para tratar la adicción, pero los signos hasta ahora son muy prometedores

Sin embargo, los científicos que exploran el potencial de esta droga en el tratamiento de la adicción no creen que la ibogaína termine completamente la adicción. Es decir, no es una cura como tal, en cambio, interrumpe el proceso llamado síndrome de abstinencia. El síndrome de abstinencia de opioides a menudo se caracteriza como una enfermedad similar a la gripe o la influenza, subjetivamente insoportable pero objetivamente leve. Los signos y síntomas incluyen disforia, insomnio, dilatación pupilar, piloerección (piel de gallina), sueño, dolores musculares, lagrimeo, congestión nasal, náuseas, fiebre, sudoración, vómitos y diarrea. Muchos describen sentir como si estuvieran muriendo. ¿Pero en realidad puedes morir por abstenerte a otra dosis de heroína?

La respuesta se encuentra en dos síntomas presentados anteriormente, vómitos y diarrea. Los vómitos y la diarrea persistentes pueden provocar, si no se tratan, deshidratación, hipernatremia (nivel elevado de sodio en la sangre) e insuficiencia cardíaca resultante.

Entonces la ibogania logra con esta interrupción proveerle al adicto claridad mental y un sentimiento de alivio de los síntomas de este. Claro que no cura la adicción como el ibuprofeno el dolor de cabeza, pero hasta ahora se encuentra dentro de el selectivo grupo de tratamientos que pueden ayudar a curar la adicción. Hasta que no se realicen más estudios acerca de los posibles efecto negativos y positivos de esta misteriosa droga, tendremos que confiar en la evidencia anecdotal de aquellos que han salido adelante gracias la ibogaina.

Imagen cortesía de The London Economic.
Fuentes:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43734454

https://ndarc.med.unsw.edu.au/blog/yes-people-can-die-opiate-withdrawal

https://www.thelondoneconomic.com/lifestyle/health/ibogaine-saved-lives-countless-addicts/21/08/

https://thethirdwave.co/ibogaine-treatment/

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