Hablemos de representación: Las mujeres en el cine mexicano

La falaz representación (o ausencia) de las mujeres no solo se produce en la política o los puestos gerenciales en las empresas, también existe en la industria del cine. Por años este ha reproducido estereotipos acerca de la belleza, el amor e inclusive, de que significa ser hombre o mujer. Así, un clavado en la industria cinematográfica en México revela la ausencia de mujeres, desde quién escribe las historias hasta quién y cómo las representa. Por un lado, esto transmite un mensaje tergiversado que reduce y empobrece a los personajes, así como a las historias que suceden en la vida real. Sin embargo, las consecuencias más reales de estas reproducciones contribuyen a ampliar la brecha de desigualdad de género en el país.

¿Qué tipo de historias vemos en el cine, quiénes y cómo son sus protagonistas? En el estudio Representaciones de género en el cine mexicano donde se analizan las diez películas con mayor asistencia del 2013 al 2016, de los 426 personajes analizados se encontró una proporción de 1 personaje femenino por cada 1.7 masculinos. Donde en el 90% de las películas analizadas los roles protagónicos o co-protagónicos son desempeñados por hombres. Aunado a esto, el número de mujeres directoras, productoras y guionistas se encuentra muy por debajo del de los hombres.

El cine mexicano ha sido caracterizado por la reproducción de estereotipos de género. El problema con la difusión de éstos es que promueven la violencia y la discriminación. La mayoría de los personajes de mujeres suelen desempeñarse como maestras y recepcionistas o tienen el papel de “cuidadoras” del hogar. En el análisis de las películas, solo el 8% del total de personajes femeninos se dedicaba a la política. Por otro lado, en estas representaciones el éxito de la protagonista suele depender de un matrimonio o relación.

Uno de los elementos más comunes en el cine mexicano es la cosificación sexual de los roles femeninos. En el 80% de los casos en los que los personajes reciben comentarios sexualizantes, estos son dirigidos a mujeres y en la mitad de las películas analizadas hay escenas de mujeres desnudas parcialmente. Aunado a esto, en el 40% de las películas mexicanas se presentan casos de acoso sexual que son tratados como “graciosos” o de poca importancia. Mientras que en el 80% de las películas se encontraron conductas sexistas normalizadas entre los personajes. Entre estas se encuentran escenas de acoso callejero y sexo sin consentimiento (violaciones).

También, existe una sobre-representación de personajes blancos; mientras que las mujeres de aparente origen indígena suelen ser representadas como empleadas domésticas o parte de una organización criminal. Por otro lado, la representación de mujeres que son parte de la comunidad LGBTTTI es casi nula. Esto implica que para el cine en México una parte importante de la población es “invisible”, lo que contribuye a reforzar conductas discriminatorias.

¿Por qué el cine mexicano no se “arriesga” a contar historias inclusivas y con perspectiva de género? Parece no haber espacio para los relatos complejos y los personajes auténticos. La normalización de la difusión de conductas violentas hacia las mujeres, el machismo, la discriminación y la homofobia producen la aceptación general de los mismos. Lo que ves en las pantallas se reproduce después de los créditos. Apostémosle a un cine más inclusivo y crítico, uno que refleje a más de un “tipo de mujer”, a más de un tipo de amor, a un cine más real.

La Cuarta Ola es la organización estudiantil feminista del ITAM.
@CuartaOla

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