El Anticristo

“Sigan al líder”, desafortunadamente para el fenómeno humano, el comportamiento colectivo sigue este patrón. La tragedia viene cuando se sigue a un líder que no conoce la hermandad, los valores humanos ni el sentimiento de igualdad; sino que promueve el egoísmo, el supremacismo, el racismo. 

El resultado final es un odio controlado y enfocado masivamente no solo para controlar un país, sino para lanzar una campaña de expansión en el mundo: un ejemplo es la Alemania Nazi. Este es el peligro de seguir a un líder, ya sea de un sindicato, sociedad, o incluso si es “La luz del mundo”. 

Los valores individuales se diluyen ante la creencia y fe de que el líder traerá la bonanza de nuestros deseos reprimidos y de nuestros fracasos económicos. La identificación con el líder es muy simple, basta si me seduce y me promete lo que no tengo y que siempre he querido. Así, Donald Trump ganó las elecciones presidenciales pasadas en Estados Unidos: levantando la esperanza en esos olvidados, por los que profesan la pluralidad y el globalismo, y que quedaron lejos de la bonanza económica. 

¿Quiénes son? La gente blanca resentida; desde campesinos hasta empresarios supremacistas que tienen la doctrina metida hasta lo más profundo de su ser, del Destino Manifiesto —y que probablemente ni sepan qué es esto—, doctrina que es la esencia de los Estados Unidos descrita perfectamente por el periodista John O’Sullivan, en Nueva York en 1845. 

Esta doctrina establece que los estadounidenses tienen el derecho de extenderse por todo el continente ya que la “Divina Providencia”, o Dios, se los otorgó. Ahora entendemos por qué los “colonizadores” ingleses hicieron una limpieza racial de indígenas que habitaban lo que hoy es la primera potencia. 

Esta ideología y la matanza, les provocó consciente o subconscientemente, ver a los no blancos como los que no tienen el derecho de estar ahí: verlos como inferiores. Hoy, todos los que traen esa idea en sus venas, ven a Donald Trump como el redentor. Incluso algunos líderes de barrio afines al supremacismo, claman que Estados Unidos es una tierra para los cristianos blancos. 

Entonces entendemos que Trump está humillando a cuatro congresistas morenas de ascendencia migrante, no sólo como herramienta electoral, sino para defender esta idea de la pureza racial. Es un hecho que Trump está ahí, porque millones que piensan así, le votaron. 

Es un hecho entonces que ese Estados Unidos está lleno de hipocresía y que siguen al “Anticristo”. Se le dice así ya que el racismo, el supremacismo, la xenofobia, y la actitud de Trump de meter a niños en jaulas es completamente opuesta a los valores cristianos, es anti-cristiana. 

El periodista Rubén Luengas, me dice en “Detrás de la Razón”, que por su profesión ha explorado y denuciado la segregación racial e incluso la eugenesia. Ese Estados Unidos es hipócrita, porque en el dólar que usan y que es su tesoro más grande, escriben “en Dios confiamos”. ¿Será un Dios que quiere un país solo para blancos? 

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.