Toma de Decisiones

Una decisión es una resolución o determinación que se toma respecto a algo. Diariamente ejercemos esta acción de decidir, desde lo más trivial —como qué nos pondremos, qué desayunamos o que pediremos de las múltiples opciones del Menú en algún restaurante— hasta decisiones que impactarán nuestro presente y futuro; como qué actividad o profesión ejerceremos, qué pareja tendremos para formar nuestra vida,  a quiénes queremos como amigos, qué rumbo le estamos dando a nuestra existencia… Cada una de estas elecciones, que aparentemente son por libre albedrío, aunque si lo pensamos honestamente, muchas están condicionadas por hábitos, presiones sociales y culturales o situaciones específicas. 

Esto implica un proceso donde entran en juego diversos factores, pero donde se razona, se somete a análisis para escoger el mejor camino posible (a menos que lo hagamos en piloto automático), donde priorizamos alguna de las diferentes alternativas existentes. 

Lo que siempre es un hecho es que cada decisión que tomemos traerá alguna consecuencia y por ello se debería sopesar sus resultados potenciales. Decidir es mostrar autoconfianza y seguridad. Siempre habrá cierto grado de incertidumbre en cuanto al resultado esperado, pero las personas inseguras mostrarán grados de indecisión, esto las volverá sujetos débiles y manipulables: cuidado.

Los hermanos Chip y Dan Heath en su libro “Decisive, Cómo tomar las mejores decisiones en la vida y en el trabajo”, señalan como tantas veces es nuestra mera intuición la que dicta nuestras elecciones. Dicha intuición puede ser la vía correcta, siempre y cuando hayamos obtenido la suficiente experiencia para que nuestra intuición sea la más adecuada y permita realizar la mejor elección.

Ellos nombran los cuatro “villanos” que la impiden: 1) limitar las opciones que estamos considerando. 2) Enfocarnos principalmente en lo que confirme los resultados que esperamos obtener, es decir buscar evidencias que constan nuestras creencias (confirmation bias). 3) Dejarnos llevar por nuestras emociones inmediatas que, posteriormente, se irán desvaneciendo. 4) Apostarle y tener total confianza en nuestras predicciones. Para combatir estas malas influencias, ellos proponen ampliar nuestras opciones, poner a prueba y asumir con realismo, guardar distancia antes de tomar la decisión y estar preparados para equivocarse.

Esta reflexión nos lleva a saber que cada momento estaremos decidiendo: ir a la derecha o a la izquierda —sin ayuda del waze—, me atrevo a hacerlo ahora, o mejor, no. Y que, decidir es renunciar a algo más, lo queramos o no.

Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com 

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