¡Por fin vacaciones! ¡Vamos al curso de verano!

¡Los niños y los maestros no esperan nada, tanto como las vacaciones de verano! Después de todo, eso significa: ¡destinos de vacaciones distantes, experiencias emocionantes o simplemente no hacer nada! ¡Pero no es tan fácil no-hacer-nada! Porque los padres, a menudo preocupados, han elegido el “que hacer” para sus hijos desde hace mucho tiempo: entre atractivos campamentos, cursos de vacaciones y la codiciada escuela de verano. 

Si se han tenido en cuenta los intereses de los niños, si finalmente se les permite dedicarse exclusivamente a sus talentos y habilidades, ¡en realidad todo es bueno! Pero frecuentemente el deseo de los padres es el que decide: Campamento deportivo: ¡esta es la gran oportunidad de convertirse en un Messi o una Osaka! ¡Todos los días con la pelota o en la cancha, así finalmente promueves talentos! 

Pero, ¿qué pasa si el “talento promovido” es sola una ilusión, una imaginación de los padres? ¡Sudar por el sueño de los padres, impuesto por el resto de las vacaciones! ¿Y qué les queda a los niños? Sigue en aumento: ¡La mezcla de cursos de verano! Medio día de placer, empollando los otros idiomas por medio día. ¡Sin diligencia, sin precio! ¿Y qué dicen los niños? “¡Oh, la escuela de nuevo!” 

Pero simplemente no puedes tener todo y no puedes salirte del ritmo del aprendizaje. Después de todo, fue la recomendación de los maestros hacer algo relacionado con la escuela durante todos los días de las vacaciones. Sí, hay algo más: ¡La escuela de verano! ¡Ofrece la gran oportunidad de recuperar el tiempo perdido! Al menos algunos padres lo ven así. Escuela de verano: tutoría de todo el día, escuela pura bajo otro nombre en código amigable. Divértete, apágate, duerme, no-hagas-nada: 

¡Resultado negativo! Si la escuela no fue odiada lo será ahora a razón de los maestros, quienes deben agradecer las malas calificaciones y quienes luego han dado estas terribles recomendaciones de trabajo durante las vacaciones. Cuando los padres trabajan a tiempo completo y desean ofrecer a sus hijos algo, al menos, en campamentos de vacaciones y de aventura para las vacaciones, uno puede entender estas decisiones. Pero si los padres solo quieren “procurarse aire”, uno tiene preguntar con horror: ¿Y los niños? ¿Qué significan los niños para tales padres? Hace unos días, un padre me dijo, que tenía que reservar numerosos cursos de vacaciones para su hija de dos años porque su esposa necesitaba más tiempo para ella durante las vacaciones. 

¡Su esposa no está trabajando! Tener vacaciones significa: ¡Tiempo para hablar, tiempo para escuchar, tiempo para hacer tonterías y para reír, tiempo para explorar y probar, tiempo para experimentarse mutuamente, para estar más cerca de nuevo, 24 horas para ser feliz! ¡Las vacaciones no deben ser una pesadilla, son una gran oportunidad para la familia!

Hasta la próxima y “¿A dónde ir con los niños migrantes?”

Endlich Ferien! Auf zum Sommerkurs!

Auf nichts warten Kinder und Lehrer so sehr, wie auf die Sommerferien! Schließlich bedeutet das: ferne Urlaubsziele, aufregende Erlebnisse oder einfach mal nichts tun! Aber ganz so einfach ist das oft nicht mit dem Nichts-Tun, denn häufig haben besorgte Eltern schon lange vorher unter attraktiven Camps, Ferienkursen und der begehrten Sommerschule ausgewählt! Spaß und Vergnügen in geballter Form!? Wenn denn die Interessen der Kinder berücksichtigt wurden, wenn sie sich endlich einmal ausschließlich ihren Fähigkeiten und Fertigkeiten widmen dürfen, dann ist tatsächlich alles gut. Doch allzu oft entscheidet auch dabei das Wunschdenken der Eltern: Sportcamp, das ist die große Chance, vielleicht doch noch ein Messi oder eine Osaka zu werden! Jeden Tag am Ball oder auf dem Court, so fördert man schließlich Talente! Doch was ist, wenn das „geförderte Talent“ nur ein Wunschdenken, eine Einbildung der Eltern ist? Schwitzen für den Traum der Eltern, versorgt für den Rest der Ferien! Und was bleibt dabei für die Kinder? Nächste Steigerung: Das Sommerkursmix! Einen halben Tag Vergnügen, den anderen halben Tag Sprachen pauken! Ohne Fleiß, kein Preis! Und was sagen die Kinder? „Oh je, schon wieder Schule!“ Aber man kann eben nicht alles haben und so kommt man nicht allzu sehr aus dem Lernrhythmus. Schließlich war es ja auch die Empfehlung der Lehrer, jeden Tag etwas für die Schule zu machen. Doch, es gibt noch eine Steigerung: Die Sommerschule! Sie bietet die große Chance, Versäumtes nachzuholen! So sehen es zumindest manche Eltern. Ganztägiger Nachhilfeunterricht, Schule pur unter dem freundlichen Decknamen „Sommerschule“. Spaß haben, Abschalten, Ausschlafen, einfach mal Nichts-Tun: Fehlanzeige! War die Schule nicht schon längst verhasst, dann wird sie es jetzt werden und noch mehr die Lehrer, denen man die schlechten Noten zu verdanken hat und die dann auch noch diese schrecklichen Paukempfehlungen für die Ferien mitgegeben haben. Wann immer Eltern ganztags berufstätig sind und ihren Kindern zumindest mit Ferien- und Erlebniscamps etwas für die Ferien bieten wollen, kann man diese Entscheidungen verstehen. Doch, wenn sich Eltern damit nur selbst „Luft“ verschaffen wollen, muss man sich entsetzt fragen: Und die Kinder? Was bedeuten solchen Eltern die Kinder? Vor ein paar Tagen hat mir ein Vater erzählt, dass er für seine 2-jährige Tochter zahlreiche Ferienkurse buchen musste, weil seine Frau mehr Zeit für sich in den Ferien brauche. Seine Frau ist nicht berufstätig! Ferien-haben bedeutet: Zeit zum Reden, Zeit zum Zuhören, Zeit zum Quatsch machen und zum Lachen, Zeit um Erforschen und Ausprobieren, Zeit, um sich gemeinsam zu erleben, um wieder näher zueinander zu finden, 24 Stunden Zeit zum Glücklich-sein! Ferien dürfen nicht zum Alptraum werden, sie sind die große Chance für die Familie!

Bis zum nächsten Mal und „Wohin mit den Migrantenkindern?“ 

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