La palabra de Jesús Cristo de Nonoalco

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Por: Jesús Cristo de Nonoalco

Hermanos y hermanas mexicanos, escribo hoy para dejar una prueba real de que la historia se repite. Me refiero a que como de costumbre los proyectos anunciados por las distintas administraciones tienden a tener problemas de corrupción, malversación y derroche de dinero. Dinero que por cierto es pagado por nosotros los contribuyentes. Viene al caso pues en días recientes Andrés Manuel López Obrador declaró desierta la licitación para su proyecto de refineria en Dos Bocas. Ha dicho “La licitación se declara desierta porque en lo fundamental estaban pidiendo mucho, se pasaron de los 8,000 millones de dólares y en el tiempo de construcción, y no vamos a hacer ninguna obra que no vamos a terminar durante el sexenio”.

            Con esto ha querido dar un ejemplo de honestidad, y de sensatez, pero pareciera que se ha olvidado que el presupuesto para el Tren Maya se ha disparado tremendamente, algunos medios señalan que incluso en 710%, y que el Aeropuerto de Santa Lucía al parecer costará más de lo presupuestado pues no notaron un cerro. Se entiende que los proyectos quieran mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, pero a corto plazo qué pasará. Debo hacer esta pregunta: ¿En estos momentos de dónde saldrá el dinero para pagar todas estas obras?

            Así es hermanos y hermanas, saldrá de nuestros bolsillos, los bolsillos de los menos afortunados, pues ya sabemos que aquí en impunilandia, el rico paga menos impuestos y es el pobre, el obrero que trabaja diariamente, quien paga más y al mismo tiempo gana menos. Recalco que la historia tiende a repetirse pues ya con otras adminsitraciones hemos visto casos de corrupción, acordémonos de la construcción de la Estela de Luz, mejor conocida como la suavicrema. Se malversaron más de 300 millones de pesos en la construcción de este monumento al centenario de la Revolución y bicentenario de la Independecia… Mejor deberíamos decir que es el monumento a la corrupción. No me canso en insitir en que se debe de regresar el dinero robado. Dinero que se debería de repartir desde lo alto de ese mismo monumento, literal hacer llover ese dinero robado que pertenece a los bolsillos del pueblo.

            Por el momento habrá que quedarse a la expectativa de los proyectos de la actual adminsitración, que a pesar de decir que aboga por los más necesitados, pareciera que responde a otros intereses. Lo que sí puedo prometerles es que si los proyectos siguen adelante, no habrá otro remedio que hacer que el tren maya, las instalaciones en Santa Lucia y Dos Bocas se usen para regresar los recursos, y dinero a todas las personas que afecto, o sea al gran pueblo mexicano. Mientras debemos seguir trabajando para destruir un monumento a la corrupción a la vez.

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