Revolución en medicina forense

Por: Diego Salazar

¿Se imagina el lector que es posible rehidratar cadáveres, y revertir los cambios físicos que provoca la putrefacción de los tejidos blandos de un cuerpo? Pues esto es posible gracias a una novedosa técnica que ha mejorado y patentado el doctor Alejandro Hernández Cárdenas.

Dicha técnica de la medicina forense permite recuperar el aspecto físico de estos tejidos blandos afectados, buscando encontrar características que permitan individualizar los cadáveres y de esa manera facilitar su identificación, así como también recuperar las características de las lesiones traumáticas o patológicas que causaron el fallecimiento.

Naturalmente, este procedimiento ha permitido a las autoridades identificar cadáveres que permanecían en calidad de desconocidos, e incluso aportar pistas para dar con los criminales.

¿Quién es el doctor Alejandro Hernández?

Hace algunos años, Alejandro Hernández Cárdenas, un joven socorrista de la Cruz Roja que estudiaba el bachillerato, estaba indeciso sobre qué carrera debería estudiar, pero un accidente que le tocó atender influyó en su decisión de querer ser Odontólogo Forense. Pero primero debía cursar la licenciatura de Médico Cirujano Dentista, y así lo hizo, para posteriormente cursar un diplomado en Geronto Geriatría, siendo el único odontólogo en llevar ese diplomado, ya que es exclusivo para Médicos Generales o con alguna especialidad de la Medicina.

Durante 30 años, el doctor Alejandro Hernández se dedicó a la práctica de la Odontogeriatría, atendiendo pacientes adultos mayores o de la tercera edad, la mayoría de ellos con serios problemas de enfermedades crónico degenerativas, por lo que algunos odontólogos evitaban atenderlos.
Durante ese tiempo, a la vez que atendía su consultorio particular –rememora– estudió la carrera de Derecho, a la cual ingresó en el año de 1991, logrando llegar a sexto semestre, pero dejó inconclusa esta segunda carrera para cursar un diplomado en Estomatología Legal y Forense, de agosto de 1996 a junio de 1998, “ya que siempre desee ser Estomatólogo forense”. Y luego cursó Maestría en Ciencias Forenses, todo ello en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).

Y a partir de esos años, el doctor Hernández Cárdenas comenzó a colaborar con la Procuraduría General de la República (PGR) como perito habilitado en algunos casos, y con la Procuraduría del Estado de Chihuahua, “pero empecé a trabajar ya de base en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua en enero de 2003”, explica en entrevista con Ángel Metropolitano.

Unos 900 casos...

El doctor Alejandro Hernández afirma desconocer cuántos cadáveres sin identificar existen en Chihuahua, pues él afirma no preocuparse por ver números, “sino los casos palpables, reales, en los que yo pueda intervenir y aportar algo para su identificación para entregarlos a sus familiares, y de ser posible ayudar a la determinación o diagnóstico de causa de muerte”.

Pero lamentablemente, precisa, el número de cadáveres que deben ser sepultados en fosas ministeriales o legales en los panteones municipales como no identificados es mucho más elevado del deseable, a pesar de que se realizan todas las periciales para establecer su identidad”.

Ahonda: “Cuando es posible, se les toman impresiones dactilares y se corren las huellas digitales en el AFIS, se buscan en el INE, y en la base de datos de la policía municipal. También, cuando las condiciones del cadáver lo permiten, se toman todas las fotografías posibles de rasgos físicos y características individualizantes, se realizan periciales de Estomatología Forense, Antropología Forense, y cuando permanecen más de una semana sin ser identificados, a todos los cadáveres se les realiza la pericial de Genética Forense”.

El especialista indica que no sólo cuerpos se pueden rehidratar con la técnica que uti- liza, pues se puede procesar desde una sola falange que conserve su pulpejo, un dedo completo, una extremidad, la región cefálica, una porción de piel que se encuentre des- prendida del resto del cuerpo o una peque- ña porción de piel que se encuentre todavía en restos óseos. “Yo les llamo ‘casos’, de tal manera que viéndolo así serán aproximadamente 900 casos, entre rehidrataciones y reversiones de putrefacción”.

Un uso más de la técnica que utiliza el doctor Hernández Cárdenas, es en la industria funeraria, “pues ellos trabajan muy frecuentemente con cadáveres que presentan estas condiciones (de putrefacción) y en muchas ocasiones los familiares desearían poder ver a su ser querido por última vez, y debido a estos fenómenos cadavéricos eso no es posible.

“Pero si la funeraria procesara ese cuerpo con este procedimiento podría dar esa satisfacción a los deudos, además de la oportunidad de ver por última vez el rostro normal de su difunto, lo cual también es útil porque les da la certeza de que efectivamente el cuerpo que están recibiendo corresponde a la persona que están buscando”, concluye el médico.

 

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