Probióticos serotonina y antojos.

serotonina y probióticos

Por: Julia Salinas Dücker

Una mala alimentación se relaciona con la ingesta cotidiana de comida chatarra, alimentos fritos, harinas y principalmente con los excesos y desequilibrios en la dieta.

Una dieta compuesta principalmente por grasas, dulces y pobre en vitaminas, minerales y antioxidantes está directamente relacionada con estados de ánimo depresivos.

Nuestros intestinos son conocidos como nuestro segundo cerebro. No por que nos ayude a resolver problemas matemáticos, pero contiene más neuronas que la médula espinal encargadas de los procesos de digestión y de manejar muchas de nuestras emociones.
Se conecta el cerebro con los intestinos gracias al nervio vago, y los intestinos mandan más información al cerebro de lo que el cerebro manda a nuestras entrañas.

De un 75 al 90% de la serotonina se produce en los intestinos, por eso lo que comemos afecta tanto nuestro estado de ánimo.

Aquí comienza a tener protagonismo la serotonina. La depresión por mala alimentación está condicionada principalmente por este neurotransmisor. Al tener mucha serotonina en el cuerpo, nos sentimos felices y con una sensación de placer y bienestar. Y con esto disminuyen los antojos.

En cambio, si tus niveles de serotonina son bajos, comienzas a tener más deseos de comer alimentos dulces, y por consiguiente subes de peso. Al tener poca serotonina en la sangre, los humanos somos más compulsivos con nuestras acciones.

Si consumimos muchos alimentos procesados, ricos en azúcares, estamos rodeados por muchos contaminantes en el ambiente o tomamos algún antibiótico, se puede dañar tu microbiota intestinal y como consecuencia, disminuir la formación de serotonina

 
 
 
 
 
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Al evitar los alimentos industrializados y ultraprocesados estarás disminuyendo tu consumo de azúcar, colorantes, conservadores, grasas trans y sodio. ¡Evítalos y mejora tu calidad de vida!

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La serotonina regula el apetito e interviene en neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, que están relacionados con la ansiedad, la angustia, problemas alimenticios y la depresión.
El estrés, los niveles de azúcar en sangre y los cambios hormonales pueden alterar los niveles de serotonina.
Los alimentos ricos en triptófano, como el pollo y el chocolate elevan los niveles de serotonina en la sangre, pero también lo pueden llegar a elevar los amientos dulces, y por eso muchas veces cuando nos sentimos tristes, tenemos una mayor necesidad por consumir pan dulce, helados y caramelos.

Para mejorar tus niveles de serotonina sin acudir a los dulces, consume productos de origen animal, huevos, lácteos, frutos secos; leguminosas como las lentejas y la soya; cereales como el trigo, la avena y cebada; frutas como las fresas, el aguacate y la papaya (son ricos en triptófano) haz ejercicio y sal a caminar al aire libre.

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