Museo de María Félix en Álamos tendrá hotel, restaurante y alberca

Un hotel con habitaciones inspiradas en la figura de “La Doña”, así como un restaurante que ofrecerá los platillos típicos que más gustaban a la afamada actriz mexicana, formarán parte del nuevo Museo María Félix en Álamos, Sonora.

El predio ubicado en la calle Francisco I. Madero 10, en el pueblo mágico de Álamos, en el estado de Sonora, fungió hasta hace año y medio como clínica de esterilización para perros y gatos, pero hoy está en reconstrucción. “Se pretende que tanto el hotel como el restaurante posean una temática total de María Félix.

Al interior de cada una de las 16 habitaciones habrá imágenes de ella y quizá en vitrinas se luzcan algunos de los objetos que le pertenecieron. “Será de un estilo muy mexicano, muy de Álamos con sus balcones, portales y herrería para mantener la tradición del pueblo. Además habrá una alberca estándar para quien se quiera echar un chapuzón”, informó Luz Aidé Verdugo, directora general del Museo María Félix.

Es probable, dijo, que dentro de un año concluyan los trabajos de construcción y se prevé que la inauguración se lleve a cabo ante la presencia de personalidades de Álamos y autoridades del país.

Por lo pronto, a 105 años del natalicio de la actriz y 17 años de su muerte, el Museo María Félix opera de manera normal. Antes de ingresar tres figuras de madera con imágenes de la diva del cine mexicano, acompañada por dos charros, dan la bienvenida al visitante.

En un espacio pequeño, con apenas dos salas que lucen diversos objetos e imágenes de la actriz, lo primero con lo que el público se topará es con la copia de su acta de nacimiento, su fe de bautismo y su niñez en Álamos. Dos pasos adelante se le ve a ella al lado de sus padres y hermanos en una foto familiar antes de partir de Álamos hacia Guadalajara, donde radicaron por un largo periodo.

En la pared contraria destacan retratos al óleo de la actriz caracterizada como algunos de sus personajes, entre ellos, el de la película “La generala” (1970) y “Tizoc” (1956). Las pinturas son réplicas de la originales creadas por el francés Antoine Tzapoff, su última pareja sentimental.

Una de las imágenes que más llama la atención de los visitantes es la de ella vestida de novia y otras dos al lado de su hijo Enrique Álvarez Félix, primero de niño y luego de adolescente. En fotografías a blanco y negro se destaca la belleza enigmática de “La Doña”.

En una luce sensual con vestido escotado, en otra sobresale su altivez y en una más su mirada retadora con su típica ceja levantada.  

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