Antropología Forense y desaparecidos

Hace unas semanas en Ángel Metropolitano publicamos un reportaje sobre la crisis de los desaparecidos en México. Para darle continuidad nos gustaría hablar sobre una ciencia que no se ha usado lo suficiente para palear el problema.

 

La antropología forense. ¿Qué es?

 

La antropología forense es una ciencia que tiene como objetivo la identificación de restos humanos específicamente trabaja sobre restos óseos. Esta sub-rama de la antropología está ligada cercanamente a la antropología física y a la biología entre otras.

Los inicios de la antropología forense datan de principios del siglo XX, fue en estados unidos donde comenzó todo. Earnest Hooton fue el pionero de esta ciencia, que, hoy en día, se ha vuelto tan versátil como ninguna otra.

En nuestro país es una ciencia en crecimiento y reciente. Hace apenas un par de años que la Escuela Nacional de Antropología Forense creó esta especialidad, según, Roxana Enríquez, también ha aclarado que son pocas las generaciones egresadas de este programa. La mayoría de los antropólogos forenses de México se han formado prácticamente y no en escuelas como tal.

Debemos resaltar que en México no hay suficientes antropólogos forenses, de hecho, no se tiene un dato preciso de cuantos son. Pero de acuerdo con la entrevista que Enríquez concedió a Ángel Metropolitano, no hay más de 50 en todo el país.

Una de las ventajas del programa que se ha sido instaurado por la Escuela Nacional de Antropología Forense es que esta está dirigida a antropólogos, biólogos, arqueólogos, químicos y otros especialistas. De aquí que la ciencia en sí sea tan versátil y se pueda ajustar a propósitos arqueológicos, históricos e incluso criminalísticos.

 

¿Cómo funcionan los equipos de antropología forense?

Es muy importante resaltar que los equipos de antropología forense no actúan por sí solos. No forman parte de ninguna institución policiaca, o de dependencias judiciales. Son llamados eventualmente a dar apoyo, y su opinión es sólo considerada como una “opinión profesional” a menos de que su participación en la investigación sea solicitada explícitamente.

Cuando se solicita la participación de un equipo de antropología forense se organiza una intervención. La intervención ayuda a localizar la fosa o el lugar donde se encuentran los cadáveres. La mayoría de las veces los cuerpos y el terreno no están en condiciones muy favorables.

El equipo que se organiza para dichas intervenciones está conformado por arqueólogos, antropólogos físicos, criminalistas, y antropólogos forenses, y fotógrafos para poder registrar el contexto y que todo eso aporte información para la identificación. En pocas palabras se requiere de un equipo multidisciplinario que actué como una unidad en el campo. Por otro lado, en el laboratorio se necesitan médicos, odontólogos, y genetistas. El trabajo que supone poder identificar a un cadáver es inmenso, y siempre se va a multiplicar dependiendo de contexto, y la cantidad de restos que se encuentren.

Afirma Roxana Enríquez que al final del día “No hay un tiempo definido para una exhumación, puede llevar meses o semanas, y todo depende de múltiples factores”.

Durante el proceso de identificación siempre se tiene que contar con información previa: tener datos de la desaparición, de las actividades realizadas por la persona desaparecida, sus condiciones sociales, físicas, y médicas. Todos estos datos ayudan a tener un panorama claro, para que cuando se tengan los restos óseos se pueda pensar en las circunstancias que los pudieron haber modificado.

Los equipos también participan en exhumaciones. Tanto exhumaciones relacionadas a intervenciones y recuperaciones de cuerpos, o exhumaciones de fosas comunes. En el caso de las intervenciones tienen que ver más bien con eventos de crímenes, y en el de fosas comunes son en panteones municipales. Hasta hace poco no era legal practicar una exhumación en un panteón municipal, pero debido a que hay una crisis en cuanto identificación de cadáveres, ya es legal.

En cuanto al proceso de exhumación tiene que ser una estrategia muy bien planeada. Existen dos escenarios uno son los sitios clandestinos, como fosas, que más bien tiene que ver con el crimen organizado o algún perpetrador que abandonó los cuerpos. En este primer caso tiene que haber una intervención muy bien planeada y cuidadosa con un análisis criminalístico, y el contexto del lugar. A su vez tiene que haber un proceso de recuperación muy minucioso de los restos y los objetos abandonados. Sobra aclarar que tiene que ser un trabajo que echa mano de todos los miembros del equipo.

Aunque el INCIFO ya ha iniciado sesiones didácticas, y cada vez hay más esfuerzos por implementar la antropología forense a las investigaciones, todavía no se ha hecho suficiente. La antropología forense podría ser una solución práctica y contundente para la identificación de los desaparecidos.

La prueba más fehaciente de eso son los datos un tanto alentadores, la administración de Chihuahua, donde se decidió firmar un convenio para poder trabajar de la mano con la EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense), y que hasta la fecha ha logrado identificar un promedio del 78% de los cadaveres que se llegan a encontrar.

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