¿Servicios Meteorológicos Estatales?

METEO

En la ocasión anterior tratamos el tema de si los servicios meteorológicos tenían que ser necesaria y puramente gubernamentales. En ésta ocasión podemos explorar si estos servicios meteorológicos requieren ser provistos únicamente por un gobierno nacional, o hay lugar para servicios meteorológicos estatales. ¿Cuál es tu primera reacción al respecto?

Pues en general, los Servicios Meteorológicos, en la mayor parte del mundo, son nacionales, esto sin relación alguna con el tamaño del país. Pero también es cierto que en muchos países del mundo existen centros meteorológicos cuya área de responsabilidad es sub- nacional. Si colocáramos a México sobre Europa, observaríamos que el área total del país es una muy importante fracción del área del subcontinente. Es decir, muchos países europeos que cuentan con su propio Servicio Meteorológico Nacional, no son, en tamaño, mayores que algunos de los estados en México. Así que el asunto no se define simplemente por el tamaño del área de responsabilidad.

Hace muchos años, el Gobierno del Estado de Veracruz, mantenía con sus recursos propios un Centro de Pronóstico del Golfo (de México) que llegó a ser muy respetado en la totalidad del Estado e inclusive en una gran parte del litoral en los estados vecinos. Pero al paso de las diferentes administraciones estatales su funcionamiento fue decayendo y eventualmente fue transferido al Gobierno Federal con la Comisión Nacional del Agua. Hoy en día, el área de Protección Civil de dicho gobierno estatal ha reconstruido una importante capacidad meteorológica dentro de Veracruz, misma que sigue funcionando en paralelos con las correspondientes oficinas de CONAGUA. También es cierto que el gobierno del estado de Chihuhahua mantuvo durante mucho tiempo su propia red de estaciones meteorológicas de medición. Un tercer ejemplo pertinente es el de la Comisión Estatal de Aguas de Querétaro que hace muchos años decidió que adquiriría y operaría un radar meteorológico, ubicado en el Cerro de la Rochera, no lejos de la capital estatal. Éste radar se encuentra operando y ha complementado la cobertura del centro del país en forma útil. Así que estos esfuerzos estatales han existido en el pasado y, aunque en intervalos limitados de tiempo, han realizado labores de servicios meteorológicos estatales.

Pero una organización de este tipo, digamos con 32 oficinas meteorológicas de responsabilidad estatal, ¿sería eficiente? Probablemente no, esto debido a que existirían numerosas tareas que serían redundantes al realizarse en cada una de las 32 oficinas estatales (por ejemplo el correr modelos numéricos de pronóstico meteorológico cuyo dominio, necesariamente, cubriría áreas mucho mayores que la del estado en sí). Además, en múltiples ocasiones podría presentarse el caso de que una cierta población recibiera pronósticos no 100% congruentes entre sí de diversas fuentes, como actualmente ocurre ya en la franja fronteriza con los EUA. Esto podría causar confusión y falta de acción de la población en un momento de emergencia.

Además, los límites políticos entre entidades federativas no son necesariamente los mejores delimitadores de regiones meteorológica y climatológicamente homogéneas. Por supuesto, estos centros sub-nacionales podrían ser regionales con áreas de responsabilidad más congruentes con los fenómenos físicos, pero entonces varios estados tendrían que coordinarse para operar un centro regional y, potencialmente, un solo estado podría tener que aportar para dos o más de estos centro regionales. Existen tareas que si parecen ajustarse a responsabilidades estatales, como la operación de estaciones puntuales de medición dentro de sus fronteras. Pero, entonces, ¿qué pasaría con instrumentos de percepción remota como los radares meteorológicos que se encuentran físicamente dentro de un estado pero tienen cobertura de algún otro estado (como el radar en el Cerro de la Rochera en Querétaro que tiene una excelente cobertura del territorio del estado de Guanajuato)? Así pues, resulta más o menos evidente que estos centros estatales o regionales requieren de algún tipo de coordinación del gobierno nacional para operar de manera eficiente y garantizar que todos los centros tengan acceso a todas las mediciones, herramientas y productos, provenientes de los otros centros, mismos que requieren para realizar las tareas asignadas para su propia área de responsabilidad.

Al parecer, especialmente para un país de las dimensiones de México, existe la posibilidad de distribuir algunas de las tareas de servicios meteorológicos y climatológicos en centros ya sea estrictamente estatales, o alternativamente centros regionales con aportación de recursos de los estados pertinentes a cada región. Quizá así podría alcanzarse la, hasta ahora incompleta, idea de la CONAGUA de contar con 100% de cobertura por Centros de Pronóstico Regionales que emitieran productos más específicos, más orientados y con mayor sensibilidad a las actividades locales, que los posibles por un Servicio Meteorológico Nacional único y relativamente centralizado. Es cuestión de ponernos de acuerdo y considerar las redundancias.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: