Baja afluencia de personas a gimnasios

La intención de cambiar hábitos de salud con el inicio de un nuevo año da pie al propósito de hacer deporte, por lo que las inscripciones a gimnasios se incrementan hasta 30 por ciento en enero con respecto al resto del año; sin embargo, la afluencia baja para febrero.

“Es algo bastante natural, todos después de las fiestas decembrinas comemos un poco de más, tenemos siempre las ganas y los buenos deseos de poder cambiar, la gente acude en busca de ayuda”, comenta Oriol Cortés, director de marketing de Smart Fit.

Y es que hacer deporte no es solo por mantenerse saludable, la vanidad también tiene que ver y entonces llega el gran día, hay que empezar a cumplir el “propósito”, pagas el gimnasio, te compras ropa y zapatos adecuados y sales decidido a cumplir la meta.

“Las inscripciones incrementan entre 25 y 30 por ciento, no solo crece por los nuevos clientes, sino también por los que dejaron el gimnasio en diciembre y quieren retomar el ejercicio”, explica.

Al parecer la salud y la vanidad no son un incentivo suficientemente fuerte para que este propósito se convierta en algo cotidiano, como expone Oriol: “En febrero la gente baja (su asistencia), baja entre siete y ocho por ciento, pero tenemos una serie de cosas para apoyar a que la deserción sea mínima”.

Debido a esto los gimnasios tienen estrategias en busca de no perder clientes, de conservar el entusiasmo y que todos ganen, tanto ellos en mantener a los asistentes, como el que la gente realice actividad física, tan importante para la salud. “Algo que hacemos en Smart Fit es intentar que eso (el ejercitarse) no sea un ‘boom’, o solo sea un deseo que dure tres semanas; a veces eso pasa, tenemos el deseo, tenemos el impulso pero no encontramos cómo (mantenerlo).

En Smart Fit ofrecemos productos para que encuentren ese cómo”, señala. Una de las estrategias más importantes es el apoyo de asesores, instructores, profesores, etcétera, que se encargan no solo de recomendar el tipo de ejercicio a realizar, sino también apoyan en el manejo de los aparatos, que algunas veces pueden ser complicados para las personas que acuden por primera vez a un gimnasio.

“Queremos que todas las personas se sientan cómodas en el gimnasio; a veces pasa que si eres una persona que no eres atlética o que no haces deporte, te encuentras con una barrera muy importante, la mayoría de gente que está a tu lado esta musculosa o esta fuerte o sabe usar las máquinas y tú no, eso puede provocar que mucha gente pueda desertar”.

De esta manera parece que la falta de información, el desconocimiento para operar los aparatos de ejercicio y la pena por asistir a tus 40 años por primera vez a un gimnasio son más fuertes que el pretexto más usado: “no tengo tiempo”, e incluso el costo termina por quedar solo en un pensamiento al comer esa uva durante una de las 12 campanadas del primer minuto de Año Nuevo.

Así lo comenta la asistente al gimnasio, Mariana: “la verdad es que llevaba años diciendo lo mismo, este año haré ejercicio, tengo que estar bien para mí, para mis hijos, pero así llegue a los 40 (años) y mírame, empezando algo que debí hacer toda mi vida”.

“Mis pretextos, pues pensaba que los gimnasios como este eran caros, luego con hijos y trabajo siempre el tiempo era algo que me lo impedía y este año que me decidí sin pensar en el costo o el tiempo, me doy cuenta que más gastamos en otras cosas que incluso hacen daño”, agrega.

Así que ya comprobado, este podría ser un propósito que se convierta en algo tan cotidiano como ver televisión, pero mucho más redituable, ya que los beneficios serían para el bienestar personal y familiar, ya que, como el caso de Mariana, dar el ejemplo a sus hijos es un plus que ayudará a que en un futuro el ejercicio para ellos sea parte de sus actividades habituales.

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