Sabemos que muchos pensarán quehacer un ranking con los discos de The Cure del peor al mejor puede ser una tontería y es totalmente válido, si algo hemos aprendido durante sus 40 años de carrera (hayan o no hayan nacido cuando lanzaron su debut) es que es una banda que se adapta perfectamente a todo tipo de emociones, que sus discos se convierten en el confidente por excelencia de la persona que los escucha y es por eso que adquieren un fuerte valor personal e individual.

Es natural que todos difieran sobre su disco favorito de The Cure, ya que estas producciones son sentimientos y experiencias que todos interpretan a su manera. Algunos podrán decir que es Faith, otros que Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me e incluso podrán tenerle un profundo amor a su disco homónimo, pero ese es el encanto de la banda: cada quien es libre de cubrir con sus brazos alguno de sus discos y guardarlo para siempre en su corazón.

¿Nos estamos poniendo demasiado sentimentales? Es probable, pero hicimos el intento por rankear sus 13 álbumes de estudio y este fue el resultado.

13. Bloodflowers (2000)

Elegir su peor disco o decir que tienen un disco horrible puede ser demasiado fuerte e injusto, pero si habríamos de poner hasta abajo alguno de ellos sería Bloodflowers.

Quizá la banda regresó a la estética oscura del Disintegration sin dejar de lado el estado de reinvención por la que atravesaron a finales de los 90, pero tiene momentos donde realmente se debe reconocer que la banda no se encontraba en su etapa más consistente.

12. Wild Mood Swings (1996)

Robert Smith está lleno de amor y aunque tuvo su etapa donde se dejaba llevar por la melancolía, también logró descubrir el lado bello de las cosas en medio de la oscuridad.

Wild Mood Swings es el lado colorido de The Cure, solo basta escuchar ‘I’m so happy I could scream’ en “Mint Car” para saber que estaban en un canal completamente opuesto al de los 80.

No ponemos este álbum en las últimas posiciones porque sea “el lado colorido” de la banda, sino porque dentro de su esencia parecía que solo querían hacer un disco con el que pudieran pasarla bien, sin importar lo que dijeran los demás.

11. The Cure (2004)

Robert Smith siempre ha mencionado que la próxima vez que edite un disco de The Cure, es porque será uno realmente bueno o que incluso sea el mejor de su carrera. Y es comprensible, es un perfeccionista y para hacerlo posible necesita poner en el mismo canal a sus compañeros.

Algo así fue lo que sucedió en su disco homónimo, donde después de entregarnos los discos que acabamos de mencionar, la banda mostró un rostro renovado con canciones excelentes. Ahí estaba “The End Of The World”, “Us Or Them” (que en vivo suena tremendo) y “alt.end”.

10. 4:13 Dream (2008)

Robert, Simon Gallup, Jason Cooper Porl Thompson, esa era la alineación de este disco que supuestamente iba a contar con un sucesor que hasta la fecha sigue sin llegar, pero es muy gratificante ver que una banda con tanta historia como The Cure fue capaz de admitir que no quieren forzar absolutamente nada y que si había que darse un break de estudio, sería con canciones que con el paso del tiempo suenen aún mejor como “Freakshow”.

Quizá el disco no es recordado por ser un clásico o que haya definido la década en la que fue publicado, pero si es un dulce recuerdo que da pie a que sigamos creyendo en la posibilidad de algo nuevo. Y no, no solo nos referimos a un nuevo disco de The Cure

9. The Top (1984)

The Cure no se anduvo con rodeos en cuanto lanzó su disco debut. Los 80 fue SU década y la manera en la que fue progresando su sonido al recorrer el post-punk, el new wave y expresiones un poco más bailables como el synth-pop, fue sumamente impresionante. En parte se debe a que Robert andaba muy clavado con distintos géneros musicales, ya que así como le entraba a DAF también escuchaba ABC y Cocteau Twins, sin mencionar que su alineación cambió constantemente.

Al hablar de The Top siempre estaremos pensando en “The Caterpillar”, pero también hay que darle su lugar a “Bananafishbones”, “Dressing Up” y el tema homónimo, ya que era evidente que The Cure se estaba convirtiendo en un monstruo por las múltiples tareas que tenía Robert al grabar con The Glove y Siouxsie & The Banshees (en ese tiempo estaba en su alineación).

8. Three Imaginary Boys (1979)

Es natural que el sonido opaco con el que debutaron tuviera una notable influencia del trabajo que estaba haciendo Joy Division, e incluso muchas bandas que aparecieron en el limbo de los 70 y los 80 fueron tomando esa estética que hoy en día se resume en post-punk o se le atribuye mucho a la estética goth.

Obviamente en Three Imaginary Boys no se puede decir que The Cure tenía una personalidad definida, pero estaba claro lo que querían lograr a partir de aquí.

La simpleza de su sonido, las secciones rítmicas que se aceleraban y el ya notable estilo de composición en las letras, hizo que “Fire in Cairo”, “10:15 Saturday Night” y su cover a “Foxy Lady” de Jimi Hendrix fueran clásicos inmediatos.

7. Wish (1992)

En 1992 ya no tenían nada que demostrarle al mundo y si bien nunca necesitaron rendir cuentas de nada, con Wish vino la superación emocional de Disintegration. Es como cuando sales de una relación tormentosa y sus múltiples etapas de superación.

“Wish” es ese instante donde eres un ser nuevo y volviste a recuperar tu corazón para volver a sonreír, aún sabiendo que desapareció algo en tu interior.

“A Letter To Elise”, “High”, “From The Edge Of The Deep Green Sea” y por supuesto, su hermosa “Friday I’m In Love”. ¿Ven? Quizá si es un problema ordenar sus discos del peor al mejor, cada uno tiene cosas que nos hacen sentir vivos.

6. Seventeen Seconds (1980)

El segundo disco siempre es un reto para cualquier banda, principalmente cuando su disco debut recibe elogios que le dan status de culto. Y eso pasaba en los 80 sin Internet, cuando todavía no aparecía MTV y la única manera de tener acceso a este tipo de sonidos, era por intercambios entre amigos, revistas o por asares del destino.

The Cure logró superar la catarsis del segundo disco con Seventeen Seconds, un material donde se les nota una personalidad más centrada y con visión al futuro; uno no tan lejano, con el que compusieron uno de los más grandes himnos goth de la historia (en sí de la música en general): “A Forest”.

5. Faith (1981)

Justo cuando acababan de sacar su álbum debut, de inmediato volvieron al estudio para continuar con su prolífica actividad. Fue ahí donde llegó Faith con un sonido que si bien no se alejaba tanto de su disco debut, si dejó al descubierto sus más grandes dotes creativos y musicales.

Hay historias que señalan que Robert quería que las canciones del disco tuvieran un sonido de funeral, ¿y saben qué? lo logró sin tantos problemas con la producción de “Primary”, canción que a la fecha sigue siendo tomada como punto de partida para muchas bandas dentro del ámbito del post-punk.

4. Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (1987)

¿Generó controversia el giro que le dieron a su sonido en Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me? Sí, si lo hubo y más cuando lanzaron el vídeo de “Why Can’t I Be You?”, pero la realidad es que no duró tanto por la honestidad con la que dieron esa transición musical.

Lo mejor fue cuando en el disco figuró “If Only Tonight We Could Sleep”, “A Thousand Hours”, “Just Like Heaven” y el elegante sintetizador de “Hot Hot Hot!!!”. En este punto, The Cure ya podía hacer lo que quisiera.

3. The Head On The Door (1985)

Es muy hermoso ver y escuchar los vídeos que salieron del The Head on The Door, principalmente cuando la primera canción del disco es capaz de mover nuestras emociones al ritmo de la guitarra. Obviamente se trata de “In Between Days”, una canción que envejece de maravilla gracias al dulce coro que la acompaña.

Tal vez ya nos estamos poniendo un poco poéticos y sentimentales, pero es imposible no hacerlo cuando es un disco que conforme avanza sigue dejando al descubierto su belleza con “Six Different ways, “Push”, “Close To Me” y el envolvente bajo de “A Night Like This” (seguro más de uno querrá escucharla mientras lee todo esto).

2. Pornography (1982)

The Cure supo cómo jugar con nuestras emociones al llevarnos de un mood a otro durante su discografía, ya que justo cuando la banda estaba en su etapa más oscura con Pornography, al siguiente release sacaron la dulzura que les mencionamos líneas atrás.

Su cuarto disco, en modalidad de trío, no solo le dio la oportunidad a Robert Smith de consolidarse como compositor, sino que para este punto su voz ya era el distintivo por excelencia de la banda. Así hicieran una canción como “The Hanging Garden” o más tarde “The Lovecats”, era muy fácil saber que se trataba de The Cure.

Podrá sonar muy vago o subjetivo, pero la realidad es que Pornography fue la razón de muchas cosas tanto en la estructura de la banda, como en el nacimiento de actos que llegaron en la segunda mitad de los 80. Sin él, digamos que nada habría sido igual.

1. Disintegration (1989)

Si llegaron al top 3 y no vieron Disintegration, seguramente fue muy predecible saber que estaría en la primera posición, o quizá desde que leyeron el título de la publicación.

Pero seamos sinceros, en Disintegration se resume todo loque les hemos dicho en este breve apartado, ya que de nueva cuenta cuando TheCure estaba en su etapa “feliz”, se sacaron este trancazo debajo de la manga.Uno donde la narrativa de sus canciones era capaz de mandarnos al demonio(emocionalmente), pero sin atormentarnos.

Solo hay que escuchar la fuerte carga de emoción que habitaen el track homónimo para contagiarnos de esa melancolía con ‘Songs about happiness murmured in dreams when we both of us knew how the ending would be’. Aunque no fue sencillo, es una de las composiciones más impresionantes de la banda y también es el momento donde Robert canta con el corazón completamente desgarrado.

Si a eso le sumamos “Fascination Street”, “Lullaby”, “LoveSong”, “The Same Deep Water as You”, “Homesick”, “Pictures Of You” y “Untitled”… damn! No importa dónde o cuándo se hable de Disintegration, siempre llegaremos a la conclusión de que es una obra maestra.

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